Durante la Primera Guerra Mundial se utilizaron numerosos metales para fabricar armas, blindajes y equipos esenciales en el conflicto.
Acero
Componentes estructurales de armas: cañones, receptores y otras partes de rifles, ametralladoras y artillería.
Blindaje: se empleó en tanques, vehículos blindados y buques para protegerlos del fuego enemigo.
Latón
Cartuchos: el latón, por su ductilidad y resistencia a la corrosión, fue el material predilecto para las envolturas de la munición.
Arte de trincheras: los soldados reutilizaban casquillos y otros objetos de latón para crear recuerdos y obras de arte.
Aluminio
Construcción de aeronaves: su ligereza lo hizo ideal para los marcos de aviones, dirigibles y los primeros aviones de guerra.
Cobre
Componentes eléctricos: indispensable en sistemas de comunicación, iluminación y otras aplicaciones eléctricas.
Herramientas de trincheras: se utilizó en la fabricación de palas, picos y otros utensilios de uso cotidiano en el frente.
Hierro
Alambre de púas: fundamental para los alambrados de trincheras y fortificaciones.
Munición de artillería: se empleó en la fabricación de proyectiles y metralla.
Tungsteno
Barretes de cañón: aleaciones de tungsteno, por su alto punto de fusión y resistencia al desgaste, se usaron en cañones de artillería y armas de fuego.
Manganeso
Aleación de acero: el manganeso se añadía al acero para aumentar su dureza y tenacidad, mejorando su desempeño en equipos militares.
Níquel
Acero aleado: el níquel se incorporaba en aleaciones de acero para reforzar la resistencia y la corrosión de cañones y blindajes.
Estos metales fueron esenciales para la producción de armas, equipos y suministros que definieron la guerra.