Agricultura maya
Los mayas desarrollaron un sistema agrícola sofisticado que incluía la práctica de la roza‑y‑quema. Consistía en talar una zona de bosque, quemar la vegetación y aprovechar la ceniza como fertilizante natural para los cultivos.
Entre los principales alimentos que cultivaban se encontraban el maíz, los frijoles, la calabaza, el amaranto y el cacao. El maíz era el cultivo central y se utilizaba para elaborar tortillas, tamales, atole y otros platos tradicionales. Los frijoles y la calabaza complementaban la dieta, proporcionando proteínas y vitaminas. El amaranto, considerado un “grano” ancestral, se molía para obtener harina o se cocinaba como papilla.
El cacao tenía un valor especial: se transformaba en una bebida de chocolate que servía tanto como lujo gastronómico como ofrenda ceremonial en rituales religiosos.