
El regreso del acorazado Missouri
Los ataques aéreos contra Vietnam del Norte demostraron ser poco eficaces, en gran parte por restricciones políticas. En 1968, tras tres años de ofensiva y a petición del Ejército y el Cuerpo de Marines de EE. UU., la Armada volvió a poner en servicio el acorazado Missouri, equipado con cañones de 405 mm. La operación tuvo un coste equivalente a seis aviones F‑4.
Más de mil objetivos en la costa norte‑vietnamita quedaron al alcance del cañón del Missouri. El buque fue retirado poco antes de la gran ofensiva comunista de abril de 1972, cuando su potente fuego, sobre todo en la zona desmilitarizada entre los dos Vietnams, habría sido de gran utilidad.
Para los estadounidenses, el único aspecto positivo de la situación en 1968, además de la desaparición del Viet Cong y del hecho de que el ejército regular del Norte comenzara a operar en el Sur casi “oficialmente”, fueron los misiles tierra‑aire SAM‑2. Estos resultaron muy imprecisos y vulnerables a la interferencia electrónica, lo que permitía a las aeronaves evadirlos.
La Fuerza Aérea de Vietnam del Norte desplegó MiG‑21 sin cuestionar la superioridad aérea estadounidense. Sin embargo, los escasos resultados obtenidos en el aire estaban lejos de la abrumadora superioridad que EE. UU. había disfrutado en Corea, y provocaron una verdadera revolución en las técnicas de combate aéreo.