
Los OV‑10 y el origen del programa AX
En 1967 se entregaron los primeros OV‑10A, nacidos del programa COIN, al Cuerpo de Marines y a la Fuerza Aérea de EE. UU. Aunque su rendimiento era modesto, los pilotos los apreciaban por su versatilidad, especialmente en misiones armadas de control de fuego aéreo (FAC). En el Pentágono se empezaron a fijar los requisitos de un futuro avión de apoyo táctico cercano, designado AX.
Se aceptó que el turbopropulsor del OV‑10A podría ser reemplazado por un turbo‑jet, siempre que se mantuviera la simplicidad y la robustez. El nuevo diseño debía cargar armamento pesado —una desventaja de los aviones de contrainsurgencia— y resistir intensos disparos enemigos.
El programa AX también buscaba una aeronave capaz de realizar misiones FAC, superando a máquinas como el OV‑10, el Armed Porter y el O‑2TT, que no cumplieron las expectativas. Un avión más rápido habría sido inútil para la observación visual. De este proceso surgió, años después, el Fairchild‑Republic A‑10A, uno de los pilares actuales de la USAF.
El despliegue del F‑111 en Vietnam
En marzo de 1968 se envió a Vietnam un destacamento de seis F‑111A (ex‑TFX) para demostrar las capacidades de este controvertido caza táctico‑estratégico, con su característica geometría variable. La decisión fue apresurada, pues el avión había entrado en servicio en octubre de 1967.
En las tres semanas siguientes a su llegada, la mitad de la flota desapareció: tres F‑111 se perdieron por fallos estructurales en la cola, no por acción enemiga. Los aviones fueron puestos en tierra, pero ya se había probado su capacidad para volar misiones peligrosas sobre el territorio norvietnamita sin apoyo de reabastecimiento en vuelo, contramedidas electrónicas ni escoltas.
Rendimiento sobresaliente
Durante el otoño de 1972, el F‑111 demostró una extraordinaria habilidad para localizar, fijar y destruir objetivos, ganándose el apodo de "avión inteligente" en analogía con las bombas guiadas de la época. En menos de tres meses realizó más de 4 000 misiones, incluso bajo tormentas monzónicas que dejaron fuera de servicio a la mayoría de los aviones. El 8 de noviembre de 1972, cuando el clima impidió a otras aeronaves volar, los F‑111 completaron más de 20 misiones sobre el Norte.
Su tasa de bajas fue la más baja del componente ofensivo, solo superada por los A‑7D, con menos del 1 % de pérdidas. A partir de 1968 los ataques al norte dejaron de ser "pan comido"; la defensa antiaérea de Hanoi mostró una concentración, potencia y precisión sin precedentes, superando incluso a la Luftwaffe de 1944‑45.
Innovaciones y misiones de supresión
Para contrarrestar la defensa aérea se requerían plataformas de supresión (SEAD). Los pilotos exigían un sustituto del antiguo Bullpup que pudiera lanzarse sin guía directa, minimizando la exposición del piloto. En 1965 se introdujo el misil Shrike ARM (Anti‑Radar), que inicialmente tuvo resultados desastrosos, pero para 1968 cumplía eficazmente su misión.
En conjunto, la experiencia con el OV‑10, el programa AX y el F‑111 sentó las bases de la doctrina de apoyo aéreo cercano que todavía se emplea hoy en día.