1. La Biblia como Palabra directa de Dios
Los peregrinos consideraban la Biblia la Palabra literal e inerrante de Dios, a la que llamaban “las Sagradas Escrituras”. La autoridad de la Biblia estaba por encima de cualquier otra fuente humana, sirviendo como guía, comprensión espiritual e instrucción para todos los aspectos de la vida.
2. Relación personal con Dios
Enfatizaban una relación íntima con Dios a través de Jesucristo, creyendo en la salvación por gracia, la fe solo en Cristo y la presencia interior del Espíritu Santo. El crecimiento espiritual individual y una caminata cercana con Dios eran centrales en su práctica religiosa.
3. Gobierno congregacional
Defendían la idea de “iglesia reunida” o “comunidad del pacto”. Cada congregación era autónoma y tomaba decisiones colectivamente, rechazando estructuras jerárquicas y favoreciendo la participación directa de los laicos.
4. Separación de la Iglesia de Inglaterra
Como puritanos, buscaban libertad religiosa frente a la Iglesia de Inglaterra, a la que consideraban alejada de la enseñanza bíblica y dominante con control eclesiástico opresivo. Emigraron para practicar su fe sin interferencia estatal.
5. Simplicidad y observancia estricta del sábado
Promovían la sencillez en el culto y en la vida cotidiana, evitando la ornamentación excesiva y adoptando una actitud de modestia. El sábado (domingo) se vivía como tiempo sagrado de reposo, adoración y actividades religiosas.
6. Valor de la educación y la alfabetización
Otorgaban gran importancia a la educación y a la capacidad de leer. Fundaron escuelas y subrayaron la necesidad de estudiar y comprender las Escrituras, considerándola esencial para fortalecer la fe y la transmisión de valores religiosos.
7. Comunidad de santos y apoyo mutuo
Creían en una comunidad de santos donde cada miembro se edificaba y animaba mutuamente en su camino espiritual. Ofrecían ayuda mutua a los necesitados, formando comunidades cohesionadas por creencias y valores compartidos.