La República de Weimar (1919‑1933)
La República de Weimar estuvo en vigor en Alemania entre 1919 y 1933, marcando la transición entre la Primera Guerra Mundial y el nazismo.
Contexto histórico
Al inicio de la Primera Guerra Mundial (1914‑1918), el Imperio Alemán era una de las grandes potencias económicas y militares, gracias a su ejército moderno y eficaz. Sin embargo, la derrota y las duras condiciones impuestas por el Tratado de Versalles humillaron al país.
Tras la caída del Imperio en 1918, se instauró una nueva forma de gobierno cuyo objetivo era la recuperación económica y la restitución del prestigio del pueblo alemán. Adoptó la forma republicana y pasó a conocerse como la República de Weimar, vigente hasta 1934.
Constitución y organización
La historia de la República de Weimar comenzó con la convocatoria de una asamblea constituyente en la ciudad de Weimar el 6 de febrero de 1919. La Constitución de Weimar estableció un sistema bicameral: el Reichstag (parlamento) y el Reichsrat (cámara de los estados). Además, definió dos cargos principales: el canciller, jefe de gobierno, y el presidente, jefe de Estado, responsable de la diplomacia y de las fuerzas armadas.
Primeros años y conflictos internos
El primer presidente electo fue Friedrich Ebert, político socialdemócrata vinculado a la tradición socialista alemana. Antes de que su gobierno se consolidara, Alemania vivió la revuelta espartarista (también llamada Revolución Alemana, 1918‑1919), un levantamiento comunista liderado por figuras como Rosa Luxemburg. El objetivo era replicar la revolución bolchevique, aunque con métodos distintos. La revuelta fue sofocada y la república continuó su marcha.

Friedrich Ebert, primer presidente electo de la República de Weimar
Las tensiones entre los distintos grupos políticos eran intensas. Los comunistas ganaron gran proyección, mientras que movimientos nacionalistas surgidos de la tradición socialista, como el Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores (NSDAP o partido nazi), empezaron a cobrar fuerza bajo la dirección de Adolf Hitler a partir de 1921.
Instabilidad económica y ascenso nazi
Desde 1923, la economía alemana gozó de una relativa estabilidad bajo el canciller Gustav Stresemann, continuidad que mantuvo Heinrich Brüning. En 1925 falleció el presidente Ebert y le sucedió el héroe de guerra Paul von Hindenburg, reelegido en 1931. La Gran Depresión, provocada por el colapso de la Bolsa de Nueva York en 1929, desestabilizó la situación económica y política.
El caos favoreció el auge del NSDAP, que prometía revocar las sanciones del Tratado de Versalles, rearmar a Alemania y recuperar el prestigio del Reich. El creciente apoyo a Hitler llevó a Hindenburg a nombrarlo canciller en 1933, sustituyendo a Franz von Papen.
Fin de la República
Con la muerte de Hindenburg en 1934, Hitler asumió también la jefatura del Estado, concentrando el mando de las fuerzas armadas y estableciendo la dictadura totalitaria del Tercer Reich. Así concluyó la República de Weimar, dando paso a la Segunda Guerra Mundial.