Historia antigua

Cómo Stephano encarna a las potencias coloniales

Explotación de recursos

Stephano, el borracho que aparece en La Tempestad, se muestra ansioso por aprovechar los recursos de la isla sin preocuparse por el medio ambiente ni por sus habitantes. Su consumo desenfrenado de alcohol y su falta de consideración reflejan la manera en que las potencias coloniales saqueaban los territorios conquistados.

Desprecio por la cultura indígena

El personaje se burla de Calibán, ridiculizando su lenguaje, creencias y costumbres. Esta actitud denota el menosprecio que los colonizadores históricamente mostraron hacia las culturas originarias.

Deshumanización del nativo

Stephano llama a Calibán “monstruo” y lo trata con condescendencia, subrayando la tendencia colonial de considerar a los pueblos subyugados como inferiores o “otros”.

Comportamiento manipulador

Junto a Trinculo, aprovecha la confianza de Calibán, prometiéndole libertad y la caída de Próspero a cambio de su colaboración. El engaño y las falsas promesas son tácticas habituales de los imperios para controlar a las poblaciones locales.

Motivaciones imperialistas

Stephano sueña con ser el “rey” de la isla, evidenciando su ambición de dominio y autoridad sobre los habitantes originarios, una clara alusión al deseo de los colonizadores de imponer su soberanía.

En conjunto, Shakespeare utiliza a Stephano como espejo de la explotación, el desprecio y la deshumanización que caracterizaron la era colonial, ofreciendo una crítica a los abusos de poder de aquel periodo.