Invasión alemana y ocupación de Ucrania
El 22 de junio de 1941, las fuerzas alemanas iniciaron la Operación Barbarroja contra la Unión Soviética. En pocos meses avanzaron profundamente en territorio soviético y, al concluir el verano y el otoño de 1941, tras las sangrientas batallas de Uman y Kiev, ocuparon gran parte de Ucrania.
La población ucraniana y su relación con los ocupantes
Los habitantes de la región, compuestos por diversas nacionalidades, recibieron a los alemanes en muchos casos con "pan y sal", la tradicional muestra de hospitalidad. Aunque los nazis consideraban a los ucranianos como "subhumanos", aprovecharon a quienes estaban dispuestos a colaborar, siempre que resultara útil para sus objetivos.
Incluso antes de la invasión, alrededor de 4.000 ucranianos sirvieron en la Wehrmacht y guiaron a las tropas alemanas durante la fase inicial de la campaña.
El territorio bajo control alemán incluía partes de la antigua Polonia sureste (Podolia) y la península de Crimea, ocupada totalmente en 1942. En el oeste de Ucrania convivían polacos católicos, cosacos ortodoxos, tártaros musulmanes y gallegos greco‑ortodoxos, muchos de los cuales nunca habían desarrollado una conciencia nacional clara, pasando de un dominio a otro (Polonia, Rusia, Imperio Otomano).
En áreas donde el poder soviético no había logrado consolidarse, la población, cansada de la colectivización, la hambruna y la represión, veía a los alemanes como una posible salida y, en muchos casos, colaboró activamente en la persecución de judíos y en actos contra los soviéticos.
Los "Batallones de Policía" ucranianos
Organizaciones nacionalistas ucranianas cooperaron con los alemanes. Estudios recientes de la Universidad de Harvard indican que numerosos miembros de estas organizaciones sirvieron en los llamados "Batallones de Policía" creados por los nazis para controlar el territorio y participar en la caza de judíos. Algunos fueron entrenados como espías para operar tras las líneas soviéticas y, en ciertos casos, trabajaron como guardias en campos de exterminio como Treblinka, Sobibor y Belzec, donde la mayoría de los guardias eran ucranianos.
Inicialmente se formaron siete batallones de policía, número que se incrementó con el tiempo. Estos unidades participaron en operaciones antirrebelde y fueron responsables de miles de muertes civiles. Un ejemplo es el 118.º Batallón de Policía, que quemó vivo a los habitantes del pueblo de Katyn (Bielorrusia), aunque el hecho histórico más conocido de Katyn corresponde a la masacre de oficiales polacos perpetrada por Stalin en 1940.
La 14ª División Voluntaria de la Waffen‑SS Galicia
Paralelamente, los alemanes organizaron unidades que combatían bajo sus propias insignias, como los batallones Nachtigal y Roland, o los regimientos voluntarios 3.º y 4.º. La participación ucraniana más destacada fue la creación de la 14ª División Voluntaria de la Waffen‑SS Galicia.
Cuando los nazis solicitaron voluntarios, se presentaron más de 80.000 hombres, mayoritariamente de origen gallego. Finalmente, alrededor de 13.000 fueron incorporados a la división.
Esta unidad gozaba de una particularidad: se le permitió contar con capellanes militares ucranianos, algo inusual para una formación de la SS. La división estaba compuesta por tres regimientos de infantería (29.º, 30.º y 31.º), un batallón fusilero ligero (reconocimiento motorizado), un regimiento de artillería, un batallón de ingenieros, uno de transportes y diversas unidades de servicios.
A lo largo de su existencia cambió de nombre varias veces: inicialmente "División Voluntaria de la SS", luego "1.ª División de Granaderos de la SS ‘Galicia’", después "1.ª División de Granaderos de la SS ‘Ucrania’" y, finalmente, "1.ª División del Ejército Nacional Ucraniano".
Destrucción y crímenes asociados
En julio de 1944 la división fue prácticamente aniquilada en la batalla de Brody, pero sus remanentes se reorganizaron y continuaron luchando junto a los alemanes en Eslovaquia contra la resistencia eslovaca, y después en Eslovenia y Austria, donde combatieron contra el Ejército Rojo hasta mediados de abril de 1945.
Además de la división principal, los nazis formaron cinco regimientos de infantería gallegos que participaron en numerosos crímenes contra la población civil polaca: masacres, quema de aldeas enteras, saqueos y actos de violencia indiscriminada.