Historia antigua

El sacerdote mártir de Auschwitz: una muerte heroica por salvar a un desconocido

Infancia y vocación

Maximiliano Kolbe nació el 8 de enero de 1894 en Polonia, entonces bajo ocupación rusa. Su padre era tejedor de origen alemán y su madre, partera polaca. A los 12 años tuvo una visión de la Virgen María que le ofrecía dos coronas: una blanca, símbolo de pureza, y una roja, de martirio. Ese mismo año ingresó en un monasterio y, en 1914, tomó los hábitos.

Estudió filosofía en Roma, donde obtuvo un doctorado. Fue ordenado sacerdote en 1918 y, al año siguiente, regresó a la Polonia recién liberada. Allí contrajo tuberculosis, enfermedad que muchos pensaron sería fatal.

Obra apostólica y viajes

A pesar de su delicada salud, Kolbe fundó una editorial católica y se convirtió en misionero. Viajó a Asia: primero a China y luego a Japón, donde estableció un monasterio en Nagasaki que milagrosamente sobrevivió al bombardeo atómico estadounidense. Posteriormente fundó un monasterio en la India. En 1936, obligado por su salud, regresó a Polonia.

La ocupación nazi y el arresto

Cuando Alemania invadió Polonia, Kolbe decidió quedarse en su monasterio. El 19 de septiembre de 1939 fue detenido por los alemanes y, tras una breve liberación el 8 de diciembre, se negó a firmar una declaración de nacionalidad alemana. Continuó su labor de ayuda, salvando a miles de personas, incluidos unos 2 000 judíos.

El 17 de febrero de 1941 el monasterio fue clausurado y Kolbe fue arrestado nuevamente. El 28 de mayo fue deportado al campo de concentración de Auschwitz.

El sacrificio en el bloque 11

En Auschwitz se le prohibió celebrar misas, pero siguió ofreciendo consuelo a los prisioneros. A finales de julio de 1941, un preso escapó del mismo barracón que Kolbe. Ante la imposibilidad de encontrar al fugitivo, el capitán de la SS Karl Fritz, subcomandante de Auschwitz, decidió castigar al grupo eligiendo a diez prisioneros para morir de hambre y sed en una celda aislada.

Entre los seleccionados estaba el sargento del ejército polaco Franciszek Gąsienica‑Zawisza, que, al ser conducido a la celda, rompió a llorar por su esposa e hijos. Fue entonces cuando el padre Maximiliano, con una valentía extraordinaria, se ofreció a ocupar su lugar. Los guardias aceptaron y el sacerdote fue incluido entre los diez condenados.

Durante los días siguientes Kolbe rezó, consoló y fortaleció a sus compañeros. Uno a uno fueron muriendo de deshidratación y inanición. Los guardias retiraban los cuerpos, pero él permanecía en oración, bendiciendo a los fallecidos.

El 14 de agosto de 1941 Kolbe fue el último superviviente de la celda. Ese mismo día los guardias le inyectaron fenol, causándole una muerte instantánea. Al día siguiente, 15 de agosto, coincidiendo con la festividad de la Virgen María, sus restos fueron incinerados. Con su sacrificio, Kolbe recibió la segunda corona prometida por la Virgen: la de martirio.

Legado y controversias

El capitán Fritz desapareció en 1945; según algunas fuentes murió en Berlín, mientras que otras afirman que falleció más tarde.

Kolbe fue acusado en algunos círculos de antisemitismo por sus escritos críticos contra la masonería y el comunismo, a los que vinculaba al sionismo. Sin embargo, su incansable ayuda a judíos en el monasterio y su defensa de la dignidad humana demuestran lo contrario. Sus artículos reflejaban la postura oficial de la Iglesia católica, a la que él pertenecía.

El sacerdote mártir de Auschwitz: una muerte heroica por salvar a un desconocido

Kolbe en su monasterio antes de la guerra.

El sacerdote mártir de Auschwitz: una muerte heroica por salvar a un desconocido

La celda de la muerte en el bloque 11 de Auschwitz.