En 1789 Francia vivía una profunda crisis social, económica y política. Tras la convocatoria de los Estados Generales por el rey, los diputados del Tercer Estado se reunieron con el clero y la nobleza en el Salón del Juego de Pelota (Tennis Court) de Versalles.
Inspirados por la monarquía parlamentaria británica, por los ideales de la Ilustración (Montesquieu, Rousseau) y por los cuadernos de quejas del Tercer Estado, estos diputados juraron no separarse hasta haber establecido una Constitución: el famoso Juramento del Juego de Pelota (20 de junio de 1789). Hasta entonces, la Francia del Antiguo Régimen estaba regida por edictos y leyes, pero no tenía una constitución, pues se basaba en una monarquía de derecho divino.
Con gran entusiasmo, la recién nombrada Asamblea Nacional Constituyente redactó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (26 de agosto de 1789), pocos días después de la abolición de los derechos y privilegios feudales (4 de agosto).
Personajes destacados
- Jean Sylvain Bailly
- Antoine Barnave
- Stanislas de Clermont‑Tonnerre
- Adrien Duport
- Emmanuel Fréteau de Saint‑Just
- Alexandre de Lameth
- Louis XVI
- Honoré Gabriel Riqueti
- Jean‑Joseph Mounier
- Pierre Samuel du Pont de Nemours
- Emmanuel‑Joseph Sieyès
Procedimiento
La Constitución, terminada el 3 de septiembre de 1791, se presentó al rey Luis XVI, quien había sido temporalmente privado de sus facultades tras su fallido intento de fuga a Varennes (20‑21 de junio de 1791). Luis la validó el 13 de septiembre, pero insistió en acudir personalmente a la Asamblea para ratificarla.
Así, el 14 de septiembre de 1791 la Constitución francesa fue oficialmente promulgada. Este nuevo texto establecía la separación de poderes: el poder ejecutivo encabezado por el rey, el poder legislativo a cargo de la Asamblea y el poder judicial garantizado por el Tribunal de Casación y el Tribunal Supremo.
El rey perdía su soberanía a favor de la Nación, a la que juraba fidelidad y obediencia a las leyes. La Constitución suprimía los privilegios del Antiguo Régimen —nobleza, nacimiento, herencia de cargos, corporaciones profesionales— y declaraba que la soberanía pertenece a la Nación, única, indivisible, inalienable e imprescriptible. El preámbulo de la Constitución era, precisamente, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.
El 30 de septiembre la Asamblea Constituyente se transformó en la Asamblea Legislativa.
Consecuencias
- La monarquía absoluta, basada en el derecho divino, pasó a ser constitucional, pero no logró la estabilidad esperada; el rey y la Asamblea se enfrentaron constantemente.
- El descontento desembocó en la insurrección del 10 de agosto de 1792: los sans‑culottes tomaron el Palacio de las Tullerías y encarcelaron al rey en el Temple junto a su familia. El Consejo Ejecutivo, creado apresuradamente, declaró el fin de la monarquía constitucional y destituyó a Luis XVI. La Constitución quedó muerta.
- Francia fue invadida por Austria y Prusia, defensores fervientes de la monarquía. La victoria revolucionaria en Valmy (20 de septiembre de 1792) confirmó la creación de la Primera República, pero no logró detener el Terror que ya se había desatado.