
Vida y obra de Martín Lutero
Martín Lutero nació el 10 de noviembre de 1483 en Eisleben, Alemania, en una familia católica. Ingresó como monje y, al estar inmerso en el entorno eclesiástico, fue testigo de prácticas que consideró corruptas, como la venta de indulgencias, que prometían el paraíso a cambio de dinero y se utilizaban para financiar la reparación de iglesias.
El 31 de octubre de 1517 clavó sus 95 tesis en la puerta de la iglesia del castillo de Wittenberg, denunciando la riqueza excesiva de la Iglesia y, sobre todo, el abuso de las indulgencias. A pesar del riesgo de ser condenado, continuó su crítica.
En 1520 quemó la bula papal que amenazaba con excomulgarlo y, al año siguiente, recibió la excomunión oficial. En 1522 tradujo la Biblia al alemán, rompiendo el monopolio del latín y permitiendo que la gente común accediera a las Escrituras. Lutero murió el 18 de febrero de 1546 en su ciudad natal, Eisleben.
Nuevas ideas de la Reforma
Lutero cuestionó la autoridad papal y el sistema de indulgencias, considerándolos una forma de enriquecimiento fácil para la Iglesia. Mientras los católicos creían que el acceso al paraíso dependía de las buenas obras, los protestantes sostenían que la salvación se alcanza mediante la fe sincera en Dios. Esta diferencia provocó un conflicto abierto entre Lutero y el papado.
Antisemitismo de Lutero
Además de sus críticas a la Iglesia, Lutero mostró un fuerte antisemitismo. En 1543 escribió De los judíos y sus mentiras (Von den Juden und ihren Lügen), donde proponía medidas extremas contra los judíos: quemar sinagogas, expulsarlos, confiscar sus bienes y prohibirles la enseñanza. Estas ideas fueron citadas por el régimen nazi para legitimar su persecución.
¿Fue la Reforma una revolución?
Lutero acusó a la Iglesia de desvirtuar la Palabra de Dios y de obligar a los fieles analfabetos a aceptar doctrinas en latín que no comprendían. Defendió la lectura directa de la Biblia y la fe personal, sin necesidad de comprar indulgencias. Su objetivo no era destruir el catolicismo, sino “modernizarlo” adaptándolo a los valores humanistas del Renacimiento.
Al promover la libertad de pensamiento y la accesibilidad a la Escritura, la Reforma introdujo cambios revolucionarios en la sociedad, permitiendo que personas de cualquier condición social tuvieran acceso directo a la fe.