Historia antigua

Enrique IV

Enrique IV

El camino al trono

En 1589, Henri de Navarre inicia la tercera fase de su aventura real: reclamo, confirmación y consagración. Como Carlos VII, «Rey de Bourges», se enfrenta a los ingleses, pero en realidad solo gobierna a los hugonotes del suroeste y hasta llega a sitiar París junto al difunto monarca.

El papel de Felipe II y la Liga

Felipe II de España, en el apogeo de su poder, envía hombres, armas y subsidios a la Liga católica liderada por el duque de Mayenne, con la esperanza de que su nieta Isabel, descendiente de Enrique II, ascienda al trono francés. Este apoyo resulta una ventaja y una desventaja para el béarnais: mientras España se muestra poderosa, muchos católicos franceses temen una ocupación española y buscan una solución patriótica.

Declaración de Saint‑Cloud

El 4 de agosto de 1589, en Saint‑Cloud, Enrique hace una promesa pública: mantendrá la religión romana en el reino y respetará los edictos que garantizan la libertad de los reformados. Esta iniciativa muestra su habilidad política, aunque aún debe consolidar su autoridad sobre todo el país.

Batallas y resistencia

Los duques de la Liga, como el cardenal de Borbón (autoproclamado «Carlos X») y el duque de Mayenne, se resisten. Tras derrotas en Arques (21 sep 1589) e Ivry (14 mar 1590), la influencia de Enrique se afianza en el oeste, pero el asedio a París, abastecido por los españoles del duque de Parma, se prolonga durante cuatro meses.

La abjuración y la coronación

Para romper el estancamiento, Enrique decide renunciar públicamente al protestantismo. El 25 de julio de 1593, ante el arzobispo de Bourges en la basílica de Saint‑Denis, jura “vivir y morir como católico, defender la fe contra todo riesgo”. Este gesto, popularizado por la sátira *Ménippée*, abre el camino a su coronación en Chartres el 25 de febrero de 1594 y a la entrada triunfal en París el 22 de marzo.

Fin de la guerra y el Edicto de Nantes

La derrota definitiva del duque de Mayenne en Fontaine‑Française (5 jun 1595) y la rendición del duque de Mercœur en Bretaña (mar 1598) ponen fin a la Liga. El Tratado de Vervins (2 may 1598) sella la paz entre Francia y España. Ese mismo año, el 13 abr 1598, Enrique promulga el Edicto de Nantes, que reconoce el catolicismo como religión del Estado y garantiza a los hugonotes derechos básicos de culto.

Un rey constructor

El proyecto de reconciliación iniciado por Enrique III se completa bajo el béarnais, que se apoya en ministros como Sully, Olivier de Serres, Adam de Craponne y Barthélemy Laffemas. Gracias a sus políticas, Francia sana sus heridas, impulsa la agricultura y sienta las bases del llamado Gran Siglo.

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