Historia antigua

Marquesa de Montespan

Marquesa de Montespan

Biografía

Françoise Athénaïs de Rochechouart de Mortemart, conocida en la corte como la Marquesa de Montespan (Lussac‑les‑Châteaux, 1640 – Bourbon‑l'Archambault, 1707), fue una de las figuras femeninas más influyentes del reinado de Luis XIV.

Orígenes y matrimonio

Hija de Gabriel de Rochechouart, príncipe de Tonnay‑Charente y duque de Mortemart, en la corte se la llamaba Mademoiselle de Tonnay‑Charente. En 1663 contrajo matrimonio con Louis de Pardaillan, marqués de Montespan, aunque la unión pronto se vio ensombrecida por su relación con el rey.

Relación con Luis XIV

De belleza rubia y encanto desbordante, pronto desplazó a Louise de La Vallière como la amante predilecta de Luis XIV. Sin embargo, tardó siete años en ser reconocida oficialmente como su única amante real (1674).

Su ascenso generó numerosos enemigos: La Grande Mademoiselle, el duque de Lauzun, el obispo Bossuet y, por supuesto, su propio marido, que la describía como una «desafiante viuda».

Descendencia

De su relación con el rey nacieron ocho hijos; dos murieron en la infancia y los seis restantes fueron legitimados:

  • El duque de Maine
  • El conde de Vexin
  • Mademoiselle de Nantes
  • Mademoiselle de Tours
  • Mademoiselle de Blois (casada con Philippe d'Orléans, futuro regente)
  • El conde de Toulouse

El escándalo de los venenos

En 1679 el caso conocido como la Affaire des Poisons sacudió la corte. Marguerite la Voisin, hija de la famosa envenenadora Mauvoisin, confesó ante el jefe de policía La Reynie que la marquesa había asistido a tres misas negras y había pedido venenos para eliminar al rey y quedarse con el trono.

Los testimonios de los supuestos hechiceros Lesage y Mariette respaldaron estas acusaciones. Luis XIV, aunque nunca llevó a juicio a su amante, la apartó de su vida íntima; su relación oficial duró apenas once años.

Legado

La marquesa dejó interesantes memorias que ofrecen una visión única de la vida en la corte del Sol. Su historia combina el poder, la pasión y el escándalo, convirtiéndola en una de las figuras más fascinantes del siglo XVII.

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