
Catalina II, la Gran Emperatriz
Sophie Frédérique Augusta de Anhalt‑Zerbst, nacida el 2 de mayo de 1729 en Stettin (actual Szczecin, Polonia) y fallecida el 17 de noviembre de 1796 en San Petersburgo, se convirtió en Catalina II, la Gran Emperatriz de todas las Rusias, reinando del 28 de junio de 1762 hasta su muerte.
Infancia y educación
Hija mayor de Christian‑August, duque de Anhalt‑Zerbst, y de Jeanne de Holstein‑Gottorp, Sophie creció en una corte protestante austera y sin mucho cariño. Su tutora, la huguenota francesa Babette Cardel, le impartió una educación basada en la lengua y las costumbres francesas, despertando en la joven una pasión por la literatura y la filosofía ilustrada.
En 1744, bajo la presión de la emperatriz Isabel de Rusia, Sophie y su madre fueron invitadas a Rusia para que la joven se casara con el gran duque Pedro, futuro Pedro III. El 28 de junio de 1744 Sophie se convirtió al cristianismo ortodoxo, tomó el nombre de Catalina Alexeívna y, al día siguiente, quedó prometida con Pedro, adquiriendo el título de Gran Duquesa.
El matrimonio
El 21 de agosto de 1745, a los 15 años, Catalina contrajo matrimonio con el entonces enfermo Pedro, de 17 años. La ceremonia, fastuosa, estuvo seguida de diez días de celebraciones en San Petersburgo. La unión resultó infeliz; Pedro mostraba signos de inmadurez y Catalina, influenciada por Machiavelli, Voltaire y Montesquieu, se refugió en la lectura y en la vida intelectual, lo que la llevó a ser puesta bajo arresto domiciliario en Peterhof.
Sin hijos tras ocho años de matrimonio, la corte presionó a Catalina para que buscara un amante que pudiera engendrar un heredero. Eligió al conde Sergei Saltykov, y el hijo nacido en 1761, Pablo, fue presentado como posible descendiente de Pedro, aunque la paternidad real quedó en duda.
Acceso al trono y política exterior
El 28 de junio de 1762, con la ayuda de su amante Grigori Orlov y de oficiales de la Guardia Imperial, Catalina protagonizó un golpe de Estado que depuso a Pedro III, quien fue asesinado poco después. Desde entonces, bajo el nombre de Catalina II, gobernó con autoridad absoluta.
Durante su reinado, la Rusia de Catalina se consolidó como potencia europea. Destacó su participación en:
- Las particiones de Polonia (1772, 1793, 1795), que ampliaron el territorio ruso en 518 000 km².
- La guerra contra el Imperio Otomano (1768‑1774), que culminó con el tratado de Küçük Kaynarca, asegurando el acceso al Mar Negro.
- La anexión de Crimea en 1783 y la adquisición de fortalezas como Azov, Taganrog y Izmail.
- La guerra contra Suecia (1788‑1790) y la mediación en la sucesión de Baviera (1778‑1779).
Política interior y reformas
Catalina intentó modernizar la Rusia feudal inspirándose en la Ilustración. Creó una comisión legislativa que, aunque nunca llegó a promulgarse, produjo el famoso "Nakaz" (Instrucciones a la Comisión para la elaboración de un nuevo código de leyes), inspirado en Montesquieu y los derechos humanos.
Reformó la administración provincial, promulgó la Carta de la Nobleza (1785) y la Carta de las Ciudades, fomentó la colonización de Alaska y de los alemanes del Volga, y potenció la industria: el Imperio ruso se convirtió en el principal productor mundial de hierro y cobre, duplicando su producción industrial.
Sin embargo, sus intentos de flexibilizar la servidumbre fueron frustrados por la nobleza; la condición de los siervos empeoró y la desigualdad social se acentuó.
Patrocinio de las artes y la cultura
Apasionada lectora, Catalina dominó el francés y mantuvo correspondencia con figuras como Voltaire, Diderot, Grimm y Euler. Fundó la Academia de las Tres Artes Nobles (1764) y apoyó la fábrica de porcelana imperial. Invitó a compañías de teatro y ópera francesas a su corte y compró bibliotecas de Voltaire y Diderot, quienes recibieron pensiones y honores.
Promovió la educación femenina mediante el Instituto Smolny (1775) y amplió la red de escuelas primarias y secundarias en las ciudades, aunque la mayoría de los campesinos y siervos quedó excluida.
Vida privada y amantes
Su vida sentimental fue objeto de rumor. Entre sus amantes más influyentes estuvieron Grigori Orlov, con quien tuvo dos hijos ilegítimos, y Grigori Potemkin, quien se convirtió en su confidente político y militar. La expresión "pueblos de Potemkin" proviene de la supuesta creación de aldeas falsas para impresionar a la emperatriz, aunque la veracidad de la historia es discutida.
Últimos años y muerte
El 17 de noviembre de 1796, Catalina sufrió una caída en su vestidor y, tras varias horas de agonía, falleció a los 67 años. En su testamento intentó desheredar a su hijo Pablo a favor de su nieto Alejandro, pero éste quemó el documento y, al ascender al trono, enterró a sus padres juntos en la Catedral de San Pedro y San Pablo.
Legado
Catalina II dejó una Rusia más extensa y culturalmente más vinculada a Europa, aunque sin resolver los problemas estructurales del feudalismo. Su figura ha inspirado obras literarias, películas y series de televisión, y su estatua en San Petersburgo (1873) sigue siendo un símbolo de su poder.