Historia antigua

Cómo un conde holandés descubrió la supuesta tumba de Homero en la isla de Ios

El relato de Pausanias

Según Pausanias, en su Descripción de Grecia, el poeta Homero visitó el santuario de Delfos, donde se conservaba una estatua de bronce y una estela que contenía la respuesta que la Pitia le dio a su pregunta.

La tradición relata que la interrogante de Homero fue «¿Cuál es mi origen y quiénes son mis padres?»

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Las versiones legendarias de su muerte

Una versión cuenta que, desobedeciendo el oráculo, Homero se dirigió a la isla de Ios, en las Cícladas. Allí vio a niños pescando en la orilla y les preguntó qué habían atrapado. Los niños respondieron: «Lo que atrapamos lo dejamos, lo que no atrapamos lo llevamos con nosotros». Al escuchar esas palabras, Homero recordó la profecía de la Pitia, no pudo descifrar el acertijo, entró en pánico y, al resbalar en el barro, se golpeó la cabeza y murió al instante.

Lo que los niños querían decir eran los piojos: los que atrapaban los mataban, los que no los atrapaban se los llevaban en la cabeza.

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Otra variante afirma que el poeta murió de pena por no resolver el enigma. Una tercera versión, atribuida a una biografía apócrifa de Heródoto, relata que Homero, mientras viajaba desde Samos a Atenas, enfermó y fue desembarcado en Ios, donde falleció.

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La tradición de Ios

Desde la Antigüedad, los habitantes de Ios aseguraban que Homero fue enterrado en la punta norte de la isla y señalaron una supuesta tumba.

La expedición del conde holandés

En 1771, el conde holandés Pasch van Krienen, siguiendo las indicaciones de Pausanias, se puso en marcha para localizar la tumba. En un montículo de la costa noreste de Ios encontró una construcción antigua con varios mármoles, algunos grabados, y tres sepulcros. En una de las lápidas había una inscripción que describía el hallazgo.

Krienen narró que, al abrir la tumba, el esqueleto se desintegró en polvo. Recogió los bloques con la inscripción y los llevó a su residencia en Livorno, Italia. Nunca volvió a saber de ellos, por lo que se considera que pudieron ser falsificaciones o que simplemente desaparecieron.

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El sitio hoy

Actualmente el lugar sigue llamado Tumba de Homero, aunque el pequeño recinto amurallado parece datar de épocas posteriores al poeta. Inscripciones modernas recuerdan al visitante la referencia de Pausanias y otras fuentes antiguas, flanqueando el camino empedrado que conduce al sitio, cuyo vínculo con Homero sigue siendo altamente improbable.