
Introducción
La amenaza de los tanques obligó a la infantería a desarrollar tácticas especiales. En los primeros triunfos relámpago de la Wehrmacht – Polonia, Francia y los Balcanes – los soldados alemanes no se enfrentaron a un problema serio de blindados. Sin embargo, al invadir la Unión Soviética se toparon con la abrumadora superioridad numérica y tecnológica de los tanques soviéticos, lo que los obligó a buscar soluciones propias.
Organización de los cazadores de tanques
Los grupos alemanes dedicados a la caza de tanques estaban formados por siete hombres, normalmente bajo el mando de un suboficial experimentado. Cada grupo operaba dentro de una compañía y, al principio, contaba con tres rifles antitanque (Panzerbüchse 38/39) y un sargento que coordinaba la acción.
El uso de estos equipos era extremadamente peligroso; la experiencia española y finlandesa había demostrado la alta mortalidad de los cazadores de tanques, con pérdidas que superaban el 70 % en algunas unidades.
Armas antitanque y su evolución
En los primeros años de la guerra la infantería contaba únicamente con rifles antitanque de calibre 7,92 mm, capaces de perforar tanques ligeros a menos de 100 m. Con el tiempo se introdujeron armas más potentes:
- Rifle antitanque Panzerbüchse 39: añadió la capacidad de lanzar granadas antitanque.
- Canon antitanque 30 mm GG/P40 (1940) y su versión de 40 mm (1942), capaz de penetrar 50 mm a 150 m.
- Canon antitanque 46 mm (finales de 1942) y 61 mm (finales de 1943), con penetraciones de hasta 120 mm.
Armas portátiles
El desarrollo de lanzadores portátiles cambió el panorama:
- Panzerschreck (Raketenpanzerbüchse 43): lanzacohetes de 88 mm, efectivo hasta 150 m.
- Raketenpanzerbüchse 54/1: versión mejorada con mayor alcance, producida en más de 290 000 unidades.
- Panzerfaust: lanzador de proyectil de carga hueca. Desde la versión "Klein" (100 mm, 30 m) hasta la Panzerfaust 100 (200 mm de penetración), se fabricaron más de 8 millones de unidades. A partir de 1944 cada compañía de infantería y de ingenieros disponía de 36 Panzerfaust.
- Haftbombe (carga hueca adhesiva): bomba con tres imanes que se adhería al blindaje. Aproximadamente 554 000 unidades fueron fabricadas.
- Panzerwurfmine I (mina voladora): granada con alas que se desplegaban al ser lanzada, penetrando 80 mm de acero.
Tácticas de caza de tanques
Los cazadores se posicionaban en emboscadas, aprovechando los puntos ciegos del blindaje y la limitada visibilidad de la tripulación. Empleaban minas magnéticas, granadas de mano, cócteles Molotov y, cuando era posible, lanzadores portátiles para atacar cubiertas de motor y respiraderos, que eran vulnerables a explosiones.
Los grupos también utilizaban granadas de fusil con fusible de 4,5 s (más tarde 7,5 s) para permitir al soldado retirarse antes de la detonación.
Factores humanos y entrenamiento
Enfrentar tanques era una tarea que exigía valor extremo y una resistencia mental y física sobresaliente. La efectividad de los cazadores alemanes se debió a un entrenamiento riguroso y a la introducción, a partir de 1942, de armas que les permitían atacar sin exponerse directamente al fuego del blindado.
La llegada de lanzadores como la Panzerfaust supuso una revolución comparable a la introducción del arcabuz contra los caballeros fuertemente armados en el Renacimiento.



