En la época colonial inglesa, la mujer casada quedaba bajo la tutela legal de su esposo, lo que le impedía ejercer numerosos derechos civiles y económicos.
- No podía ser propietaria de bienes inmuebles ni muebles.
- No estaba autorizada a otorgar testamentos.
- No podía firmar contratos vinculantes.
- No tenía permitido ejercer actividades comerciales ni administrar negocios.
- Le estaba vedado participar en elecciones o ejercer el voto.
- No podía interponer demandas judiciales.
Estas restricciones reflejaban la profunda desigualdad de género que prevalecía en las colonias inglesas del siglo XVIII.