Origen de la frase en la moneda
La inscripción In God We Trust se imprimió por primera vez en una moneda de los Estados Unidos en 1908, al incorporarse al centavo de Lincoln.
Su inclusión fue el resultado de un compromiso entre grupos religiosos y seculares, buscando una solución aceptable para ambas partes.
Desde entonces, la frase ha permanecido en todas las monedas estadounidenses.