Baños
Baños de esponja eran comunes, especialmente para quienes no tenían acceso fácil a una bañera o ducha. Se usaba una esponja y un balde de agua para limpiarse.
Baños públicos también eran populares en áreas urbanas. Estas casas de baño contaban con varias tinas o duchas y la gente pagaba una tarifa para utilizarlas.
Baños al aire libre eran habituales en zonas rurales, donde la gente se bañaba en ríos, lagos o arroyos.
Jabones y productos de limpieza
Jabón: Para los años 30 ya se producían jabones comerciales en barra, líquido y en polvo.
Pasta de dientes: Las pastas en tubo se popularizaron, sustituyendo los frascos y polvos anteriores.
Champú: Los champús comerciales empezaban a aparecer, aunque muchos todavía usaban alternativas caseras como jabón o bicarbonato.
Desodorantes y antitranspirantes
Desodorantes: En los años 30 aparecieron desodorantes en forma líquida o crema para combatir el mal olor.
Antitranspirantes: También se introdujeron, aunque su uso era menos frecuente que el de los desodorantes.
Prácticas de higiene
Lavado de manos: Se enfatizaba el lavado correcto de manos después de usar el baño y antes de manipular alimentos para evitar la transmisión de gérmenes.
Higiene bucal: Se recomendaba cepillarse los dientes, usar hilo dental y enjuague bucal de forma regular.
Aseo personal: La gente cuidaba su apariencia mediante el afeitado, peinado y, en el caso de las mujeres, el maquillaje.