El sistema feudal europeo empezó a declinar a finales de la Edad Media, entre los siglos XIII y XVI, por una serie de transformaciones económicas, sociales y políticas.
1. Auge del comercio y la urbanización
El crecimiento del comercio y la aparición de ciudades rompieron la economía autosuficiente del feudalismo. Comerciantes y artesanos acumularon riqueza e influencia, debilitando el poder de los señores feudales.
2. Declive de la servidumbre
Los siervos, atados a la tierra, comenzaron a obtener mayor libertad y movilidad. Muchos emigraron a los centros urbanos, erosionando el sistema laboral feudal.
3. Consolidación de las monarquías
Los reyes reforzaron su autoridad sobre los señores locales, centralizando el poder y reduciendo la autonomía de la nobleza feudal.
4. Cambios militares
Los avances en armamento, como la pólvora, y la creación de ejércitos profesionales disminuyeron la relevancia de los caballeros y favorecieron gobiernos más centralizados.
5. Transformaciones ideológicas
El humanismo renacentista y las reformas religiosas difundieron ideas de libertad individual, igualdad y una relación directa con la autoridad, cuestionando la legitimidad de las jerarquías feudales.
Con el tiempo, los lazos feudales se aflojaron y surgió un nuevo orden social basado en el comercio, los derechos individuales y los estados centralizados.