Ropa en el Antiguo Reino
Durante el Antiguo Reino (c. 2686–2181 a.C.), las niñas solían vestir un sencillo vestido de lino llamado kalasiris. Era una prenda tipo túnica que llegaba al tobillo, con anchas tiras en los hombros y, a menudo, se ceñía a la cintura con un cinturón decorado con ribetes de colores.
A medida que crecían, podían usar versiones más elaboradas del kalasiris, con mangas más largas, escote más alto y adornos más complejos.
Ropa en el Nuevo Reino
En el Nuevo Reino (c. 1550–1070 a.C.) apareció una prenda llamada yelek, una túnica sin mangas y más corta que se llevaba sobre el kalasiris. El yelek estaba confeccionado en lino o algodón y a menudo se decoraba con patrones coloridos o bordados.
Las niñas de familias acomodadas podían añadir encima un manto largo y fluido llamado melha. Este manto, hecho de lino o algodón fino, se engalanaba con cuentas, lentejuelas y otros adornos.
Accesorios
Además de los vestidos, las niñas egipcias utilizaban diversos accesorios: joyas de oro, plata y piedras semipreciosas (collares, pulseras, pendientes y tobilleras); cubiertas para la cabeza que iban desde simples pañuelos hasta elaborados tocados; y sandalias de cuero o papiro.
Significado simbólico
La vestimenta no solo cumplía una función práctica, sino que también tenía un profundo sentido simbólico. El kalasiris representaba pureza e inocencia; el yelek y el melha simbolizaban la fertilidad y la transición a la adultez. Asimismo, las joyas y los tocados indicaban el estatus social y las creencias religiosas de la niña.