Clases sociales
Mujeres nobles: Las mujeres de la nobleza, especialmente las vinculadas al emperador, gozaban de numerosos privilegios. Podían poseer tierras, comerciar y, en caso necesario, solicitar el divorcio.
Mujeres comunes: Tenían menos privilegios, pero también podían ser propietarias, heredar bienes y participar en el comercio, contando con ciertas protecciones legales.
Edad y matrimonio
Infancia y educación: Desde pequeñas recibían instrucción en oficios domésticos, artesanías y rituales religiosos, preparándose para el rol de esposa y madre.
Edad promedio para casarse: Entre los 15 y 17 años; las nobles a veces contraían nupcias antes para sellar alianzas políticas.
Poligamia: Practicada principalmente por hombres nobles y adinerados; la mayoría de las mujeres comunes tenía un solo esposo.
Tratamiento y roles
Esposa y madre: Encargadas de la gestión del hogar, la crianza de los hijos y la economía familiar mediante el tejido, la cocina y otras labores.
Sacerdotisas y curanderas: Algunas alcanzaban posiciones respetadas en los ámbitos religioso y medicinal.
Derechos legales: Podían poseer y vender propiedades, heredar de sus esposos y solicitar divorcio bajo circunstancias específicas.
Tributo y trabajo comunitario: Contribuían al Estado con labores obligatorias y tributos, como textiles y alimentos.
Desafíos y limitaciones
Roles de género: Las expectativas sociales restringían su autonomía y oportunidades.
Acceso a cargos: Los puestos políticos y militares de alto rango estaban reservados a los hombres.
Violencia: Existían casos de violencia doméstica y castigos por ciertos delitos.
En conjunto, el estatus y los derechos de las mujeres aztecas variaban según su clase, edad y estado civil. A pesar de las limitaciones, desempeñaron funciones esenciales en la economía doméstica, la vida religiosa y el funcionamiento del Imperio azteca.