El concurso por la protección de Atenas
Según la mitología griega, Atenea y Poseidón disputaban quién sería el dios protector de la ciudad que hoy conocemos como Atenas. Zeus propuso que ambos dioses demostraran su valía ofreciendo un regalo a los habitantes.
La ofrenda de Poseidón
Poseidón golpeó la roca con su tridente, haciendo brotar una fuente de agua salada. Aunque impresionante, el agua salada resultaba poco útil para el cultivo y el consumo.
La ofrenda de Atenea
Atenea, por su parte, plantó un olivo. El árbol proporcionó aceite, madera y frutos, recursos esenciales para la vida cotidiana y la economía de la polis.
Los atenienses consideraron el olivo más valioso y, tras una votación, eligieron a Atenea como su patrona. Desde entonces, la ciudad lleva su nombre y la diosa es venerada como protectora y símbolo de sabiduría.