Historia antigua

¿Qué ocurrió con los habitantes de la Edad de Piedra?

Introducción

La Edad de Piedra es el período más extenso de la prehistoria, comprendido entre aproximadamente 2,6 millones de años atrás y el surgimiento de la metalurgia, alrededor del 3000 a.C. Durante estos milenios los seres humanos dependieron de herramientas de piedra para cazar, recolectar alimentos y refugiarse.

Paleolítico (Edad de Piedra Antigua)

Desde los primeros homínidos hasta hace unos 10 000 años, los grupos utilizaban herramientas simples como hachas de mano, raspadores y puntas afiladas. Vivían en cuevas o en refugios naturales y su estilo de vida era eminentemente nómada, siguiendo los recursos animales y vegetales.

Mesolítico (Edad de Piedra Media)

Entre 10 000 y 5 000 a.C. aparecen tecnologías más sofisticadas: microlitos, hachas de piedra pulida y puntas de proyectil más precisas. Los asentamientos se vuelven más estables y aparecen los primeros pueblos semi‑permanentes, aunque la caza y la recolección siguen siendo la base de la subsistencia.

Neolítico (Edad de Piedra Nueva)

Desde alrededor de 5 000 a 3 000 a.C. la revolución agrícola transforma la sociedad. Aparecen la agricultura y la ganadería, la alfarería, el tejido y la construcción de viviendas duraderas. Los humanos erigen estructuras monumentales, como los dólmenes y el propio Stonehenge, y se organizan en comunidades más complejas.

Fin de la Edad de Piedra y transición a la Edad de los Metales

El desarrollo de la metalurgia marca el final de la era lítica y da paso a la Edad del Bronce. La fundición de cobre y, más tarde, de bronce permite la fabricación de herramientas y armas más resistentes, impulsando la aparición de civilizaciones más avanzadas.

¿Qué ocurrió con sus habitantes?

Los pobladores de la Edad de Piedra eran cazadores‑recolectores nómadas que vivían en pequeños grupos con una organización social sencilla. Con el tiempo, la mejora de las técnicas líticas y la domesticación de animales les permitió asentarse, producir alimentos y crear comunidades permanentes.

Estos primeros humanos sentaron las bases de la civilización: desarrollaron la cerámica, el tejido, la arquitectura rudimentaria y expresiones artísticas como pinturas rupestres y objetos decorativos. Su legado es la base sobre la que se construyeron las primeras civilizaciones de Mesopotamia, Egipto y el Valle del Indo.