Almacenamiento de alimentos
Los habitantes del Neolítico utilizaban distintas técnicas para conservar sus provisiones:
- Fosas subterráneas: cavadas en el suelo y forradas con hojas o hierba para mantener los alimentos frescos y secos.
- Graneros: estructuras elevadas o edificios destinados a guardar granos y otros productos secos.
- Silos: recipientes altos y estrechos para almacenar granos.
- Vasijas de barro: recipientes de arcilla usados para conservar carne, pescado y vegetales.
- Canastas: hechas de fibras vegetales tejidas, ideales para frutas, nueces y semillas.
Cocción de alimentos
Para preparar sus comidas, empleaban varios métodos:
- Fogatas al aire libre: para asar carne, pescado y verduras.
- Hornos de barro: utilizados para hornear panes y otros productos.
- Ollas de guiso: de arcilla, perfectas para sopas y guisos.
- Ollas para hervir: también de arcilla, servían para hervir agua y preparar infusiones.
Utensilios de cocina
Contaban con herramientas sencillas pero efectivas:
- Cuchillos: de piedra o de metal, para cortar carne, pescado y vegetales.
- Morteros y pilones: para moler granos y convertirlos en harina.
- Cucharas: fabricadas en madera o hueso, para remover y servir sopas.
Gracias a estas técnicas, las viviendas neolíticas se convertían en auténticos centros de almacenamiento y preparación de alimentos, permitiendo una dieta variada y nutritiva.