Ubicación geográfica
Los aztecas fueron una civilización mesoamericana que prosperó en el centro de México durante los siglos XIV, XV y XVI. Su capital, Tenochtitlán, se construyó sobre una isla en medio del lago Texcoco, en el Valle de México, una meseta alta rodeada de montañas.
Planificación urbana y arquitectura
Los aztecas eran expertos urbanistas y constructores. Tenochtitlán contaba con una cuadrícula de calles y canales que facilitaba la circulación y el comercio. La ciudad se dividía en barrios o calpulli, cada uno con sus propios templos, escuelas y mercados. La arquitectura azteca se caracterizaba por su monumentalidad: grandes templos, palacios y pirámides construidos con piedra y ladrillos de adobe.
Chinampas y agricultura
Una de sus mayores innovaciones fueron las chinampas, “jardines flotantes” creados al apilar capas de lodo y vegetación sobre plataformas de caña y ramas. Estas islas artificiales permitían cultivar alimentos en el lago, incrementando enormemente la productividad agrícola.
Estructura social
La sociedad azteca estaba altamente estratificada. En la cúspide estaba el emperador, seguido por la nobleza, los sacerdotes, los guerreros y, al final, los plebeyos. Cada estrato contaba con privilegios, obligaciones y funciones específicas dentro del estado.
Religión
La religión era el eje central de la vida diaria. Los aztecas rendían culto a un amplio panteón de dioses, entre ellos Huitzilopochtli, dios del sol, y Tlaloc, dios de la lluvia. Realizaban ceremonias y rituales, incluidos sacrificios humanos, para apaciguar a sus deidades y garantizar la prosperidad del imperio.