La necesidad de un ejército poderoso
Para sostener un Imperio Romano de gran extensión, es indispensable contar con un ejército numeroso y bien organizado. Esta fuerza militar protege las fronteras de amenazas externas, como invasiones de tribus o reinos vecinos, y garantiza el orden interno dentro del vasto territorio.
Además, el ejército es el motor de la expansión: mediante campañas de conquista, incorpora nuevas provincias al imperio, reforzando su riqueza y su influencia.