La domus, vivienda típica de la mujer romana
En la antigua Roma, la mayoría de las mujeres residían en la domus, la casa urbana de una familia acomodada. Era una construcción de una sola familia, con varios ambientes organizados alrededor de un atrio central.
Los espacios más habituales incluían la cocina (culina), el comedor (triclinium) y varias habitaciones privadas. Las mujeres pasaban la mayor parte del tiempo en los aposentos femeninos, situados generalmente en la parte trasera de la vivienda.
Estos aposentos comprendían una alcoba (cubiculum), una sala de estar (cubicula o vestibulum) y, en casas más lujosas, un baño privado (balneum). Además, la mujer era la encargada de la gestión del hogar: supervisaba a los esclavos, dirigía las tareas domésticas y organizaba la vida cotidiana de la familia.
Así, la domus no solo era el espacio físico donde vivían, sino también el centro de la autoridad doméstica ejercida por la mujer romana.