Batalla de Maratón (490 a.C.)
La Batalla de Maratón marcó el inicio de las Guerras Greco‑Persas. Se libró en la llanura de Maratón, a unos 42 km al noreste de Atenas. El ejército persa, comandado por Darío I, superaba en número al contingente ateniense y plateense, pero los griegos lograron una victoria decisiva que demostró que una polis libre y unida podía derrotar a un enemigo mucho más numeroso.
Batalla de Salamina (480 a.C.)
Esta confrontación naval tuvo lugar en el Golfo Sarónico, frente a la isla de Salamina. La flota griega, bajo el liderazgo de Temístocles, estaba en inferioridad numérica frente a la armada persa, pero empleó una estrategia de maniobra en estrechos que obligó a los persas a encallar y resultó en una victoria decisiva. Salamina frenó la invasión persa y salvó a Grecia de la conquista.
Batalla de Platea (479 a.C.)
La última gran batalla de la contienda se desarrolló en la llanura de Platea, a unos 80 km al noroeste de Atenas. El ejército griego, comandado por el espartano Pausanias, volvió a estar en minoría frente a los persas, pero logró una victoria contundente que puso fin al intento persa de dominar Grecia y marcó el comienzo de la hegemonía helénica en el Mediterráneo.
Conclusión
Estas tres victorias no solo aseguraron la independencia de Grecia, sino que sentaron las bases de la cultura occidental y de la democracia.