Causas de la crisis de 1929
La falta de regulación del sistema financiero y la oferta desmedida de créditos baratos fueron los principales detonantes. La producción industrial creció a un ritmo acelerado, pero el poder adquisitivo de la población no logró absorber ese exceso, generando grandes inventarios que esperaban precios más altos.
Europa, aún recuperándose de la Primera Guerra Mundial, dejó de depender de los créditos y productos estadounidenses. Con tasas de interés muy bajas, los inversores prefirieron colocar su dinero en la Bolsa en lugar de en sectores productivos.
Al percatarse de la caída del consumo, la industria redujo la inversión y la producción, compensando la caída de ventas con despidos masivos.
Una película que refleja la época es Los tiempos modernos de Charlie Chaplin.
Crash de la Bolsa de Nueva York
El exceso de especulación provocó la devaluación de las acciones y, el 24 de octubre de 1929, se produjo el colapso de la Bolsa de Nueva York, conocido como el "Jueves Negro".
El resultado inmediato fue el aumento del desempleo y la reducción de salarios. La caída del ingreso redujo aún más el consumo, lo que obligó a una disminución de precios y profundizó la recesión.
Muchos bancos, incapaces de recuperar los préstamos otorgados, se vieron forzados a cerrar, reduciendo la oferta de crédito y obligando a más empresas a cerrar sus puertas.
Los países más afectados fueron las economías capitalistas desarrolladas: Estados Unidos, Canadá, Alemania, Francia, Italia y el Reino Unido. En varios de ellos, la crisis facilitó la aparición de regímenes totalitarios.
En la Unión Soviética, cuya economía era predominantemente socialista, el impacto fue limitado.
Repercusiones en América Latina
El derrumbe de la Bolsa tuvo efectos en todo el mundo. En los países latinoamericanos en proceso de industrialización, la economía agroexportadora sufrió la mayor caída debido a la reducción de la demanda de materias primas.
A lo largo de la década de 1930, sin embargo, muchas de estas naciones comenzaron a diversificar sus inversiones y a impulsar la industria nacional.
Impacto en Brasil
Brasil sintió con fuerza la crisis estadounidense porque su economía dependía casi exclusivamente del café. Tras cosechas abundantes, el precio del café ya había caído; la crisis lo hizo desplomarse aún más.
En enero de 1929 un saco de café se cotizaba en 200.000 réis; un año después su precio había descendido a 21.000 réis.
La crisis debilitó a las oligarquías rurales que dominaban la política y abrió el camino para la llegada al poder de Getúlio Vargas en 1930.
Contexto histórico previo a la crisis
Tras la Primera Guerra Mundial, el mundo vivió una etapa de euforia conocida como los "Años Locos" o la "Era del Jazz". En Estados Unidos el optimismo era tal que se consolidó el llamado "American Way of Life", donde el consumo se convirtió en sinónimo de felicidad.
La destrucción de la infraestructura europea permitió a EE. UU. exportar masivamente a ese mercado y convertirse en el principal acreedor de los países europeos. Cuando la economía europea se recuperó, disminuyó la demanda de productos estadounidenses.
El Banco Central estadounidense autorizó a los bancos a ofrecer créditos a muy bajo interés para estimular el consumo, pero gran parte del dinero terminó invertido en la Bolsa, inflando artificialmente los precios de las acciones.
Además, el gobierno estadounidense adoptó una política monetaria destinada a combatir la inflación, cuando en realidad la economía necesitaba medidas contra la deflación.
El repatriamiento de los créditos concedidos a Europa y la reducción de importaciones estadounidenses dificultaron el pago de deudas en el viejo continente, extendiendo la crisis a otros continentes.
Ya en 1928 se percibía una caída generalizada de los precios agrícolas en los mercados internacionales.
El colapso de la Bolsa de Nueva York (repetición)
El 24 de octubre de 1929, la oferta de acciones superó la demanda y los precios se desplomaron. Millones de inversores estadounidenses quedaron en la ruina cuando la burbuja crediticia estalló.
El efecto dominó alcanzó a las bolsas de Tokio, Londres y Berlín, generando pérdidas sin precedentes.
El pánico provocó retiros masivos de depósitos bancarios, lo que colapsó a numerosas entidades financieras y agravó la crisis entre 1929 y 1933.
En 1932, Franklin D. Roosevelt fue elegido presidente y puso en marcha el "New Deal", un programa de intervención estatal que buscaba reactivar la economía.
La lección más importante que dejó la crisis de 1929 fue la necesidad de que el Estado intervenga y planifique la economía, ofreciendo apoyo social y económico a los más afectados por la caída del capitalismo.
Consecuencias y el New Deal
El New Deal fue el principal motor de la recuperación estadounidense y sirvió de modelo para otras naciones en crisis.
El programa combinó la regulación de la producción industrial y agrícola con grandes obras públicas: carreteras, ferrocarriles, plazas, escuelas, aeropuertos, puertos, centrales hidroeléctricas y viviendas asequibles. Estas obras generaron millones de empleos y reactivaron el consumo.
Aun así, en 1940 la tasa de desempleo en EE. UU. seguía en torno al 15 %. Fue la Segunda Guerra Mundial la que, al movilizar la economía capitalista global, eliminó prácticamente el desempleo, llegando a un 1 % al final del conflicto.