En 1516 el rey Francisco I obtuvo del Papa León X el Concordato de Bolonia, que le concedió un control sin precedentes sobre la Iglesia del reino. A partir de entonces, cualquier expansión del protestantismo se volvió una amenaza para la monarquía, y las persecuciones contra los hugonotes empezaron rápidamente, como el caso de los armarios en 1534.
Los sucesores de Francisco I no mostraron clemencia con los hugonotes; las masacres de protestantes se multiplicaron. Enrique II buscó eliminar la “herejía” calvinista que se extendía entre nobles y burgueses. Tras su muerte en 1559, el trono pasó a Francisco II, quien dependía de la familia católica de Guisa, protagonista de los conflictos religiosos que siguieron. En 1560 la conspiración de Amboise, encabezada por hugonotes, fue frustrada por los Guisa, marcando el inicio de las guerras de religión.
Periodo 1562‑1598
Personajes principales
- Caterina de Médici
- Francisco II
- Carlos IX
- Enrique III
- Luis de Borbón
- Enrique de Navarra
- Felipe II de España
- Isabel I de Inglaterra
Desarrollo del conflicto
1562‑1563
Tras la muerte de Francisco II, Caterina de Médici se hizo regente en nombre de su hijo Carlos IX e intentó una política de apaciguamiento, concediendo a los reformados el derecho a celebrar cultos fuera de las ciudades. Sin embargo, en 1562 la familia Guisa atacó a los protestantes que rezaban en Wassy, desencadenando la primera guerra de religión.
1563‑1567
El príncipe de Condé, Luis de Borbón, lideró a los hugonotes contra los católicos de Francisco de Guisa. Ambos bandos cometieron masacres hasta que el Edicto de Amboise (19 marzo 1563) estableció una tregua que duró cuatro años. Durante este periodo Carlos IX intentó alianzas con Felipe II de España, pero el intento de secuestro del príncipe de Condé en 1567 reavivó el conflicto.
1567‑1568
A pesar de importantes victorias en el sur, el ejército hugonote fue derrotado en París. El Edicto de Longjumeau (marzo 1568) concedió una breve paz.
1568‑1570
El duque de Anjou, futuro Enrique III, encabezó a las tropas católicas apoyadas por España contra los hugonotes de Condé, respaldados por Inglaterra. La muerte del príncipe de Condé en Jarnac marcó la victoria católica y se firmó la Paz de Saint‑Germain (agosto 1570), que otorgó libertad de culto a los reformados.
1572‑1573
Carlos IX buscó la reconciliación y casó a su hermana con el protestante Enrique de Navarra, pero el 24 de agosto de 1572 la familia Guisa organizó la masacre de San Bartolomé, cobrando unas 3 000 víctimas solo en París. La ausencia de líderes hugonotes convirtió la contienda en una revuelta popular; el Tratado de La Rochelle (1573) restableció la paz de forma provisional.
1574‑1577
Enrique III sucedió a Carlos IX en 1574. El duque Francisco de Alençon lideró el movimiento de los “Malcontentes”, que reunía a hugonotes y católicos. La breve “Paz del Señor” reforzó a los protestantes, pero los católicos reaccionaron formando la Liga y reanudaron la guerra hasta la “Paz del Rey” (1577), que anuló los privilegios protestantes.
1579‑1580
Enrique de Navarra retomó la lucha mientras la monarquía se veía amenazada por la ambición de los Guisa. En 1584, tras la muerte del duque de Alençon, Enrique de Navarra quedó como heredero al trono, lo que provocó la alianza entre los Guisa, Felipe II y el Papa Sixto V contra él.
1585‑1588
Se desató la guerra de los Tres Enrique: Enrique III, Enrique de Navarra y Enrique de Guisa. En mayo 1588, los guisinos provocaron el “Día de las Barricadas”, obligando a Enrique III a abandonar París. El rey se alió con Enrique de Navarra para eliminar a Guisa, quien fue asesinado. La reacción católica culminó con el asesinato del propio Enrique III por un jesuita.
1589‑1598
Enrique de Navarra heredó la corona como Enrique IV, pese a la oposición papal. Consciente de que un rey protestante no sería aceptado, se convirtió al catolicismo, se coronó en Chartres y regresó a París en 1594. Derrotó al ejército español, firmó la paz con Felipe II y el Papa, y el 13 abril 1598 promulgó el Edicto de Nantes, garantizando libertad de conciencia y culto a los protestantes.
Consecuencias
- El Edicto de Nantes (1598) estableció la tolerancia religiosa y la libertad de culto para los protestantes.
- Treinta y seis años de guerra dejaron al país y a la economía devastados, aunque Enrique IV reforzó la imagen de monarca razonable.
- Durante el siglo siguiente la tensión entre católicos y protestantes persistió, provocando nuevos conflictos políticos y religiosos.