Antecedentes
- En 1979 Irán vivió la Revolución Islámica, que derrocó al Sha Pahlavi. El nuevo régimen, liderado por el ayatolá Jomeíni, se proclamó República Islámica el 1er de abril de 1979.
- Para evitar que la revolución se extendiera, Estados Unidos apoyó a Irak, gobernado desde julio de 1979 por Saddam Hussein, quien convirtió al país en una de las mayores potencias militares árabes y reforzó su poder mediante un culto a la personalidad.
Periodo del conflicto: septiembre de 1980 – agosto de 1988
Personajes principales
Saddam Hussein
Ruhollah Khomeini
Desarrollo del conflicto
En septiembre de 1980 Irak invadió Irán, aprovechando la desorganización interna provocada por la revolución. El objetivo irakí era recuperar el control del Shatt al‑Arab y garantizar una salida al mar.
Los primeros ataques iraquíes fueron exitosos gracias a la superioridad aérea suministrada por la Unión Soviética, pero Irán rechazó la propuesta de alto el fuego. A partir de 1982, las contra‑ofensivas iraníes revertieron la situación y empujaron la línea de frente a las fronteras iniciales.
El Consejo de Seguridad de la ONU pidió un cese al fuego, pero ambas partes intensificaron los combates, involucrando a la población civil. En febrero de 1988 las tropas iraquíes emplearon gas venenoso. En abril de 1988 Irán aceptó poner fin al conflicto y se iniciaron negociaciones en Ginebra; el alto el fuego definitivo se firmó el 20 de agosto de 1988.
Consecuencias
- Se estima que aproximadamente un millón de personas murieron.
- En Irán la guerra consolidó el poder de Khomeini; los opositores se vieron forzados a alinearse con el nuevo régimen dentro del marco de la defensa contra Irak.
- A largo plazo, la revolución islámica y la guerra desestabilizaron todo Oriente Medio. El arabismo perdió fuerza mientras el conflicto alimentó la rivalidad suní‑chií. Irak y el régimen iraní buscaron hegemonía regional mediante el nacionalismo religioso, provocando una re‑islamización de la región.