Contexto y origen del Dazzle
En 1917, la Primera Guerra Mundial había superado su punto de inflexión. Alemania, agobiada, aprobó la guerra submarina sin restricciones, permitiendo que cualquier nave fuera objetivo de torpedos. Como resultado, la pérdida de buques mercantes británicos pasó de un quinto a un promedio de 23 por semana, acumulando casi mil hundimientos.
La respuesta británica: el Dazzle
Ante el riesgo de ser derribados por U‑Boat, Gran Bretaña buscó una solución para contrarrestar la amenaza. Así nació la llamada Dazzle Section, una división naval que presentó al rey Jorge V en octubre de 1917. El monarca observó, desde un periscopio a 3,5 m, un pequeño buque pintado con una explosión de rayas negras y blancas que desafiaba el gris metálico tradicional.
El rey, ex oficial de la Royal Navy, señaló “Suroeste”. Norman Wilkinson, jefe del nuevo departamento, corrigió: “Este‑sureste”. No era que el rey estuviera desorientado, sino que el efecto Dazzle había engañado su percepción.
Cómo funciona el Dazzle
Los artilleros de los submarinos disparaban a unos 1 900 m, distancia mínima para que el torpedo se activara. Tenían apenas 30 s para fijar la posición del objetivo antes de que el periscopio fuera detectado, y disponían de solo una docena de torpedos. Según Wilkinson, el patrón de colores y formas geométricas podía desviar la percepción de la posición del barco entre 8 y 10°, suficiente para que el disparo fallara.
Las líneas contrastantes confundían la estimación de la longitud, la forma y la dirección del buque. Por ejemplo, una curva pintada podía dar la impresión de una proa donde no la había, y unas marcas en la chimenea podían sugerir que el barco navegaba en sentido contrario.
Limitaciones y alcance
El Dazzle se describía como una perspectiva forzada o ilusión óptica, similar a la foto del turista que “sostiene” la Torre de Pisa. Su efectividad estaba limitada a los submarinos, que observaban a través del periscopio desde abajo. Sin embargo, superó intentos anteriores de camuflaje, como cubiertas de espejo, lienzos que imitaban nubes o incluso embarcaciones disfrazadas de ballenas.
Wilkinson, pintor aficionado y marinero, perfeccionó la idea propuesta por el naturalista escocés John Graham Kerr. El primer buque experimental, HMS Industry, zarpó en mayo de 1917 para probar la reacción de patrullas y guardacostas. Los resultados fueron lo suficientemente positivos como para que, en octubre, se encargara el camuflaje de cincuenta transportes de tropas.
Escala del proyecto
Un equipo de 19 personas (5 artistas y 11 estudiantes de arte, entre ellos la futura Sra. Wilkinson) diseñó patrones únicos para cada nave, evitando que los tripulantes alemanes se habituaran a un mismo diseño. Tras pruebas en maquetas a escala, los patrones se trasladaron a los barcos en dique seco. Para junio de 1918, 2 300 unidades estaban pintadas, cifra que se duplicó antes del fin de la guerra.
Recepción internacional y críticas
Estados Unidos intentó adoptar el método, pero el ejército lo consideró poco serio, llamando a los barcos “jazz ships”. La prensa satirizó el fenómeno con caricaturas que lo comparaban con el arte de Picasso. Las compañías de seguros, sin embargo, notaron que el sistema aumentaba la moral de la tripulación y, en consecuencia, redujeron sus primas.
Evaluación de su efectividad
Las estadísticas de la Admiralty mostraron una reducción del 10 % en hundimientos en el primer trimestre de 1918 (62 % vs 72 % del año anterior). El trimestre siguiente la tendencia se invirtió. Un estudio de 1919 replicó las condiciones del experimento y confirmó errores de hasta 58° en la estimación del rumbo. En 2011, la Universidad de Bristol volvió a investigar y obtuvo conclusiones favorables, aunque los expertos admiten que nunca se podrá determinar con certeza el impacto del Dazzle.
Legado y cierre
Tras la guerra, Wilkinson y Kerr disputaron la paternidad de la idea, resolviéndose a favor de Wilkinson. El Dazzle volvió a usarse en la Segunda Guerra Mundial, pero su mantenimiento resultó costoso y pronto se abandonó el colorido en favor del gris sobrio.