Contexto histórico
El 16 de enero de 1917, en plena Primera Guerra Mundial, el canciller alemán Arthur Zimmermann envió un telegrama a su embajador en México. En él, proponía que México atacara a Estados Unidos a cambio de recuperar Texas, Nuevo México y Arizona si Alemania ganaba la guerra.
Los británicos interceptaron el mensaje y lo utilizaron para incitar a EE. UU. a entrar en el conflicto. En medio de sospechas y desconfianza, y sumada la desconfianza estadounidense hacia la Revolución mexicana, se desencadenó la única batalla de la Gran Guerra que tuvo lugar en territorio norteamericano: la Batalla de Ambos Nogales (conocida en México como la Batalla del 27 de agosto).
Ambos Nogales, una ciudad dividida
El 27 de agosto de 1918, la ciudad de Ambos Nogales estaba partida por la frontera: la parte norte pertenecía al estado de Arizona, EE. UU., y la parte sur al estado de Sonora, México. La calle principal, llamada Calle Internacional, marcaba la línea divisoria y los enfrentamientos entre ambos lados eran frecuentes.
Desde la entrada de EE. UU. en la guerra (abril de 1917) se habían impuesto restricciones de paso a los trabajadores mexicanos que cruzaban la frontera, lo que provocó varios incidentes.

El estallido del conflicto
A las cuatro de la tarde del 27 de agosto, Ceferino Gil Lamadrid, un carpintero mexicano, intentó cruzar la frontera cargando un gran saco sin pasar por la aduana. El inspector Arthur G. Barbero, temiendo que el paquete ocultara armas, le ordenó detenerse. Simultáneamente, oficiales mexicanos del otro lado le instaron a cruzar de inmediato.
El soldado estadounidense William Klint apuntó su rifle a Lamadrid para obligarlo a detenerse. En medio del caos, se disparó un tiro y comenzó el tiroteo. Los oficiales mexicanos, creyendo que los estadounidenses disparaban contra Lamadrid, abrieron fuego contra los guardias aduaneros, matando a William Klint.
Desarrollo de la batalla
Al escuchar los disparos, numerosos ciudadanos mexicanos tomaron sus armas y se sumaron al enfrentamiento. Del lado estadounidense intervinieron los Buffalo Soldiers del 10.º Regimiento de Caballería, que cargaron por las calles del sector mexicano.
Cuando la infantería estadounidense logró tomar las colinas que rodeaban la ciudad, la contienda se precipitó hacia su fin. El alcalde mexicano intentó izar una bandera blanca, pero fue abatido en pleno centro de la calle.
Consecuencias y víctimas
Al calmarse los hechos, los estadounidenses contabilizaron 3 muertos, mientras que los mexicanos reportaron entre 15 y 125 fallecidos, según distintas fuentes. Entre los muertos se encontraban dos asesores militares alemanes, cuyos documentos fueron revisados antes del entierro; sus restos fueron exhumados días después y su destino final sigue sin conocerse.
Ceferino Gil Lamadrid sobrevivió a la batalla, pero murió en 1935 durante una pelea en un bar de la parte mexicana de la ciudad, muy cerca del lugar donde todo comenzó.