Historia antigua

El juego real de Ur: uno de los juegos de mesa más antiguos de la historia

El juego real de Ur

Visitar el British Museum es como entrar en una máquina del tiempo que transporta al visitante a épocas y lugares que solo habíamos soñado al estudiarlos o leer sobre ellos.

El museo es tan extenso que una visita tranquila puede ocupar varios días. Por eso muchos eligen centrarse en algunas piezas emblemáticas: los frisos y metopas del Partenón, la Piedra de Rosetta, las momias egipcias, los bajorrelieves de Nínive y Nimrud, la serpiente azteca de turquesa o los moáis de Isla de Pascua, entre otros.

Para mí, el juego real de Ur no puede faltar en esa selección.

El juego real de Ur: uno de los juegos de mesa más antiguos de la historia

El hallazgo del juego y del “Banner” sumerio

Junto al juego se encontró también el llamado Banner, una caja de madera con paneles incrustados en marfil, madera, metales, conchas y coral. Estas incrustaciones, semejantes a un mosaico, representan escenas militares y domésticas y datan del siglo XXVI a.C., periodo sumerio.

El descubrimiento se produjo en 1927, gracias al arqueólogo británico Sir Charles Leonard Woolley, quien dirigía una campaña de excavación en la necrópolis de Ur, al sur de la actual Bagdad (Irak). Allí se desenterraron dieciséis tumbas —de un total que supera los dos mil quinientos sepulcros—, conocidas como las Tumbas reales de Ur. Estas tumbas de ladrillo con bóvedas pertenecen al periodo dinástico arcaico y estaban acompañadas de sirvientes sacrificados y lujosos ajuares funerarios.

El juego real de Ur: uno de los juegos de mesa más antiguos de la historia

Riquezas reales: la tumba de Puabi

Una de las más impresionantes es la de la reina akkadia Puabi (algunos la consideran sacerdotisa). Junto a ella fueron enterrados cinco guardias armados, diez sirvientas y una pareja de bueyes con su carreta, testimonio del esplendor de la élite. Entre los objetos hallados destacan un espectacular tocado, una copa de oro todavía en su mano, joyas deslumbrantes y, sobre todo, dos liras preciosas (una de ellas permanece en el British Museum), así como una pequeña arpa.

Otras tumbas identificadas pertenecen a Meskalamdug y a A‑kala‑dug; en ellas se encontraron, por ejemplo, el casco de oro de Meskalamdug y otros objetos de gran valor.

Los tableros del juego real de Ur

De dos de esas tumbas se extrajeron tableros con fichas del juego real de Ur, cuya antigüedad se estima en unos 4 500 años.

El juego real de Ur: uno de los juegos de mesa más antiguos de la historia

¿El juego más antiguo?

Aunque es extremadamente antiguo, no es el juego de mesa más antiguo conocido. El senet egipcio data de casi mil años antes, y el oware, un tipo de mancala originario del África occidental, también lo precede. Sin embargo, los tres comparten similitudes con el Parcheesi: el objetivo es retirar todas las piezas del tablero antes que el rival, lo que lo hace parecido al backgammon y, según algunos estudios, derivado del juego romano tabula.

Algunos expertos sostienen que el senet, a pesar de ser anterior al llamado asseb (nombre egipcio del juego de Ur), podría ser una variante del mismo; la falta de reglas conservadas impide una conclusión definitiva.

El juego real de Ur: uno de los juegos de mesa más antiguos de la historia

Reconstrucción del senet

El senet requirió una ardua reconstrucción, pues su popularidad hizo que nadie dejara una explicación escrita. Se cree que el tablero estaba formado por tres filas paralelas de diez casillas cada una. Los jugadores disponían de entre diez y veinte fichas, que podían formar barreras y capturar las del adversario, combinando mecánicas parecidas al Parcheesi y al juego de la oca.

El juego real de Ur: uno de los juegos de mesa más antiguos de la historia

Reglas del juego real de Ur

Aunque no poseemos un reglamento sumerio original, una tablilla de escritura cuneiforme babilónica, fechada entre 177‑176 a.C. y firmada por el escriba Itti‑Marduk‑Balāṭu, ofrece una descripción básica. Cada jugador tenía siete piezas (una fila negra y otra blanca) que debían recorrer veinte casillas del tablero (divididas en dos grupos de doce y seis, unidos por dos casillas intermedias) según el resultado de tres dados piramidales.

Al igual que en el senet, era posible capturar las fichas del oponente y enviarlas a la salida; el primero que retirara todas sus piezas del tablero ganaba.

Juego popular o exclusivo

Una diferencia importante radica en su difusión: el senet era jugado por todas las clases sociales, mientras que el juego real de Ur parece haber sido reservado a la élite, pues solo se ha encontrado asociado a tumbas reales, a grafitis en el palacio del rey asirio Sargón II en Dur‑Sharrukin (actual Khorsabad, Irak) y en el ajuar funerario de Tutankamón.

El juego hoy

Actualmente cualquier aficionado a la cultura mesopotámica o a la historia puede adquirir réplicas del juego y probarlo. Incluso existen versiones en línea y aplicaciones móviles que permiten jugar al juego real de Ur desde cualquier dispositivo.