La conquista española del Imperio Inca
Francisco Pizarro encabezó una expedición española que, entre 1532 y 1533, derrotó al Imperio Inca. La campaña fue extremadamente violenta: los soldados españoles masacraron a miles de incas y emplearon tácticas de terror para someter a la población.
La captura de Atahualpa
En la famosa Batalla de Cajamarca, Pizarro logró capturar al emperador inca Atahualpa. A cambio de su rescate, Atahualpa llenó una sala con oro y plata, pero los españoles, desconfiados, ejecutaron al monarca en 1533, sellando el fin del liderazgo incaico.
Consecuencias para los incas
La conquista provocó la desintegración del tejido social y político inca. Además de la pérdida de vidas, la imposición de la cultura, la religión y la lengua españolas transformó radicalmente la vida cotidiana de los pueblos andinos.
En resumen, la relación entre Pizarro y los incas estuvo marcada por la violencia, la traición y la destrucción, y no por la amistad.