La vida de los niños durante la época victoriana estaba marcada por la clase social, el género y la zona geográfica. Mientras algunos disfrutaban de educación y ocio, muchos enfrentaban duras condiciones de trabajo y responsabilidades domésticas.
1. Educación formal
Los niños de familias acomodadas asistían a colegios privados, mientras los de familias pobres frecuentaban escuelas de caridad o incluso los hospicios. El currículo incluía lectura, escritura, matemáticas, historia, geografía y estudios religiosos.
2. Trabajo infantil
En los hogares de bajos recursos los niños empezaban a trabajar a temprana edad para ayudar a sus familias, laborando en fábricas, minas, campos o como sirvientes domésticos.
3. Quehaceres domésticos
Independientemente de su posición social, todos los niños colaboraban en las tareas del hogar: limpieza, cocina, jardinería y cuidado de hermanos menores.
4. Juegos en la calle
Los niños de familias menos favorecidas pasaban gran parte de su tiempo libre en las calles, inventando juegos y divertimentos, ya que carecían de parques u otras áreas recreativas.
5. Juguetes y juegos
Los niños victorianos disponían de muñecas, bloques de madera, canicas, aros, cuerdas para saltar, además de juegos de mesa y naipes.
6. Lectura
La lectura era una afición transversal. Los libros infantiles, cuentos de hadas y poesía estaban al alcance de muchos jóvenes.
7. Música y arte
Aprender a tocar un instrumento, cantar o dibujar era considerado esencial para una educación integral.
8. Instrucción religiosa
La educación religiosa ocupaba un lugar central: los niños asistían a misas, aprendían historias bíblicas y seguían la moral cristiana.
9. Evolución de la legislación laboral
En los primeros años de la era victoriana el trabajo infantil era frecuente y peligroso. A medida que avanzaba el siglo, se promulgaron leyes que limitaban la jornada laboral y protegían a los menores.
En resumen, la experiencia de la infancia victoriana variaba enormemente según la clase social, el género y la ubicación geográfica.