El término planeta proviene del griego antiguo πλανήτης (planḗtēs), que significa “errante” o “vagabundo”. Los astrónomos griegos lo utilizaban para designar los cuerpos celestes que se desplazaban en el firmamento respecto a las estrellas fijas.
Posteriormente, los romanos adoptaron la palabra latinizada planeta y la aplicaron a los siete cuerpos visibles a simple vista: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, el Sol y la Luna.