La palabra “calavera” tiene su origen en el latín calvaria, que designaba la parte superior del cráneo. A su vez, calvaria proviene del griego kálvaria (κάλβαριον), que significa “cáscara” o “cobertura”. En castellano, el término apareció por primera vez en el siglo XIII y, con el tiempo, se consolidó como la designación habitual del cráneo humano.
Curiosamente, el inglés “skull” proviene del antiguo inglés sculle, que alude a una “cáscara” o “cuenco”. Ambas palabras comparten la idea de una cubierta ósea, aunque provienen de raíces lingüísticas distintas.