Dos enfrentamientos emblemáticos demuestran cómo la combinación de fuerza militar y astucia táctica permitió a los griegos vencer a Persia.
Batalla de Maratón (490 a.C.)
Las fuerzas atenienses, bajo el mando del legendario general Miltiades, aprovecharon su superior entrenamiento y disciplina para derrotar al numeroso ejército persa.
Batalla de Salamina (480 a.C.)
La flota griega, comandada por el almirante ateniense Temístocles, combinó una estrategia ingeniosa, el estrecho de las aguas que dificultó la maniobra persa y tácticas de engaño, logrando una victoria decisiva sobre la armada persa.