Los capuchinos son famosos por su habilidad para usar herramientas, especialmente para alimentarse, como al romper cocos y otras frutas. No son los únicos: los chimpancés, por ejemplo, utilizan palillos para extraer termitas.
En Brasil, los monos capuchinos seleccionan individualmente fragmentos redondeados de cuarcita y los golpean repetidamente contra otras rocas, recogiendo el polvo que se desprende. Los investigadores aún desconocen la intención detrás de este comportamiento; podría ser una forma de obtener suplementos minerales o simplemente les atrae el sabor o la textura.
Lo sorprendente es que algunos de los fragmentos resultantes presentan formas muy similares a las láminas encontradas en la Garganta de Olduvai, datadas entre 2,5 y 1,7 millones de años. Este hallazgo demuestra que primates modernos pueden producir fragmentos y núcleos arqueológicamente reconocibles, antes atribuidos exclusivamente a los humanos.
La diferencia radica en el uso: los humanos fabrican y emplean conscientemente estas piezas, mientras que los monos parecen hacerlo de forma inconsciente o accidental.
Este descubrimiento plantea nuevas preguntas sobre el origen de los artefactos que hasta ahora se atribuían a los primeros humanos. ¿Fueron esas herramientas producto del azar o de una intención deliberada? Además, abre la discusión sobre el nivel mínimo de inteligencia y morfología necesario para crear este tipo de herramientas, especialmente en referencia a los artefactos hallados en Kenia hace unos 3,3 millones de años, los más antiguos registrados. ¿Podrían estar malinterpretados? Algunos investigadores señalan que la clave está en el contexto: si los artefactos aparecen junto a restos homínidos, su asociación es más fiable; si aparecen fuera de contexto, la duda aumenta.
A continuación, puedes ver un video que ilustra este comportamiento.
Fuente original: nature.com