Descubrimientos arqueológicos

El Olivo Milagroso: donde la leyenda y la historia se entrelazan

El Olivo Milagroso: donde la leyenda y la historia se entrelazan

Desde tiempos ancestrales creció, en un recóndito lugar del este andaluz, un olivo que daba aceitunas maduras en tan solo un día. Su aceite poseía propiedades curativas tan potentes que rozaban lo milagroso. Cada año, peregrinos acudían en masa para recogerlas el día de la cosecha, creyendo que eran remedio contra cualquier dolencia. Según crónicas islámicas del siglo XI, el árbol fue plantado sobre la tumba de un santo cristiano, junto a una fuente, aunque la ubicación exacta permaneció incierta durante ocho siglos. La única zona documentada con certeza se encuentra en las laderas de La Sagra, entre Huéscar y La Puebla de Don Fadrique.

Desarrollo histórico

En el siglo I d.C., en los albores del cristianismo en Hispania, los llamados Hombres Apostólicos –Cecilio, Eufrasio, Tesifonte, Indalecio, Exilio, Segundo y Torcuato– llegaron a Cartagena enviados por Pablo para evangelizar Baetica. Desde allí avanzaron hacia la meseta granadina, estableciéndose en Acci (actual Guadix) como punto de partida para los obispos. Al intentar cruzar un puente, este se derrumbó bajo la huida de los perseguidos, lo que se interpretó como una señal divina. La noble Luparía los acogió, construyó una basílica y un baptisterio, y recibió el bautismo. Tras su muerte, su tumba se convirtió en lugar de culto, y, según la tradición, en ella se realizó el milagro del olivo.

Cada 1 de mayo, frente a la iglesia donde reposaba la tumba, se plantaba un olivo que, al caer la noche, brotaba y, en 24 horas, estaba cargado de frutos. Al día siguiente, todo el pueblo recogía las aceitunas, que guardaban como remedio para sus enfermedades.

Esta leyenda está documentada desde el s. VII, probablemente escrita por un mozárabe de Baetica que se trasladó al norte tras la invasión árabe. Aparece por primera vez en la Martirologio de Abdon (859 d.C.), que menciona el olivo junto a la tumba de San Torcuato. El Martirologio de Cerdeña indica que el árbol fue plantado por los Hombres Apostólicos frente a una iglesia, sin precisar cuál. Todos los calendarios mozárabes celebran la festividad de los Hombres Apostólicos el 1 de mayo, lo que evidencia la existencia de una comunidad cristiana en Andalucía con un monasterio que custodía la tumba del mártir, interés que también llamó la atención del rey Ordoño II (914‑924).

Referencias árabes

El geógrafo al‑Udrí (1003‑1085) describió, en su obra sobre la Cora de Tudmir, un olivo milagroso situado junto a una iglesia mozárabe en una zona montañosa de la demarcación de Lorca, muy cerca del castillo de Mirabayt (actual Mirabete). Alrededor de 1130‑1150, el granadino Mohammed Ibn Abi Bakr al‑Zuhri relató en primera persona su visita a la peregrinación, describiendo la multitud que aguardaba el momento de la maduración de las aceitunas, tan ansiosa que la gente empezaba a arrancarlas antes de que se volvieran negras por temor a quedarse sin ellas. Más tarde, Himyari repitió la leyenda, añadiendo que el convento conservaba reliquias del mártir enterrado bajo el árbol.

Referencias cristianas

En el siglo X, Ibrahim ibn Yaʿqūb, un mercader judío de Torsosa, sirvió como embajador del califa Abd al‑Rahmán III ante el emperador Otón el Grande. Durante sus viajes coincidió con el obispo Recemundo de Ilíberis (Granada), autor del famoso Calendario Mozárabe. Fue probablemente a través de alguno de ellos que el Papa Juan XII recibió la noticia de los milagros del olivo plantado sobre el cuerpo de San Torcuato. La embajada papal a Medina Azahara quedó registrada en 961, aunque para entonces los restos de San Torcuato ya habían sido trasladados a Santa Comba (Ourense) y luego a Celanova.

La tradición del Camino de Santiago

Estos relatos fueron incorporados más tarde en el Codex Calixtinus, donde se reconfiguró la figura de Santiago el Mayor, pero sin perder la esencia de la historia de los Hombres Apostólicos y su olivo milagroso.

La Sagra: el único sitio documentado

A principios del siglo XVI la existencia del olivo está plenamente acreditada. El 11 de agosto de 1515, el alcalde de Huéscar, Gonzalo de Peñalosa, autorizó a Martín Galán a detener a quienes provocaran disturbios entre los peregrinos que acudían a la santa oliva. El árbol se encuentra junto a la ermita dedicada a los santos Alodía y Nunilón, traídos de tierras aragonesas, al pie de La Sagra y próximo al castillo de Mirabete, tal como mencionan las fuentes árabes.

Bibliografía

  • Jiménez Mata, Mª Carmen. "Sobre el ‘ajāʿib’ del maravilloso olivo y su versión cristiana en el milagro de San Torcuato". Cuadernos de Historia del Islam, 1 (1971), pp. 97‑108 + 3pp.
  • Monferrer Sala, Juan Pedro. "Marginalia semítica I: adiciones a cinco cuestiones pendientes". Miscelánea de Estudios Árabes y Hebreos, vol. 56 (2007), pp. 255‑268.
  • Carmona González, A. (1993). "Nota sobre religiosidad y creencias en al‑Ándalus, respecto al estudio de la cueva de La Camareta". Antigüedad y Cristianismo, (10), 467‑478.
  • Fontenla Ballesta, S. «Mitos en la Lorca andalusí», Alberca, 6, Lorca, 2008, pp. 107‑111.

Este artículo forma parte del II Concurso de Microensayos e Microhistorias Desperta Ferro, categoría microensayo. La documentación, veracidad y originalidad del texto son responsabilidad exclusiva de su autor.