Descubrimientos arqueológicos

Homón de Faro, las piedras que esconden el origen del Reino de Asturias

El debate historiográfico sobre la Reconquista

En la historiografía española persiste una polémica que divide a los especialistas en dos grandes grupos. Por un lado, quienes defienden la idea de una reconquista hispánica frente a los musulmanes; y, por otro, los que sostienen que no hubo una reconquista, sino que los reinos cristianos del norte surgieron de forma independiente tras la conquista musulmana.

Don Pelayo, figura clave

El personaje central de esta discusión es Don Pelayo, héroe de Covadonga. Conocer su origen permitiría saber si el Reino de Asturias es una continuación del reino visigodo o una entidad política autónoma.

Los defensores de la continuidad visigoda, entre ellos el historiador Claudio Sánchez‑Albornoz, citan a los crónicos de Alfonso III (866‑910), quien, más de un siglo y medio después de Covadonga, legitimó la lucha contra los musulmanes proclamando que Pelayo era un conde godo que, tras la derrota de Guadalete en 711, refugió en Asturias para restaurar la monarquía visigoda de Toledo.

En el extremo opuesto, Abilio Barbero y Marcelo Vigil demostraron, en los años 60 del siglo XX, que la narrativa de la "reconquista" era un mito escolar. Según ellos, Asturias estaba apenas romanizada y nunca fue integrada al reino visigodo; la conquista musulmana fue realizada por una fuerza militar pre‑feudal que surgió directamente de los pueblos prerromanos del norte.

Hoy se tiende a buscar un punto intermedio. El nombre «Pelayo» es de origen latino, y los árabes lo llamaban "Pelayo el romano", lo que sugiere una posible ascendencia de una familia romana tardía. Los hallazgos arqueológicos en Asturias revelan una fuerte romanización, lo que cuestiona la visión estrictamente barbero‑vigilista.

El Homón de Faro

Como dice mi amigo Lunar Angel, "si las piedras pudieran hablar..." En el interior de Asturias, entre los municipios de Ujo y Aller, se hallaron los restos de tres campamentos romanos a lo largo de la vía romana de la Carisa. El más antiguo, llamado Campamento romano del Monte Curriechos, abarcaba unas 8 ha y podría haber albergado a la Legio V Alaudae. Su altitud, 1 727 m.s.n.m., lo convierte en uno de los campamentos más altos de Europa.

Homón de Faro, las piedras que esconden el origen del Reino de Asturias

En el siglo XIX se descubrió una gran zanja defensiva cerca del campamento; a principios del siglo XXI, los arqueólogos Jorge Camino, Rogelio Estrada y Yolanda Viniegra reanudaron las excavaciones.

Encontraron dos muros concéntricos: uno de unos 4 m de altura excavado directamente en la roca y, tras una zanja amplia, otro de 6,5 m de grosor formado por dos paredes de mampostería rellenas de barro y escombros, con cimientos profundos que indican una construcción sólida.

Al otro lado de la vía, en la zona conocida como Busián, descubrieron un muro diferente, más alto (posiblemente de tres pisos) y con una base cuadrangular de 7 m de lado, probablemente una torre defensiva. No se hallaron dataciones directas, pero se recuperaron más de cien cantos redondos que podrían haber servido como proyectiles.

Homón de Faro, las piedras que esconden el origen del Reino de Asturias

Estos descubrimientos recuerdan un estudio de 1949 de J. Uría Riu en la sierra de La Mesa (entre Somiedo y Teverga), a 30 km al oeste, cuyas construcciones son estructuralmente similares.

Datación del Homón de Faro

Los muros no son obra romana; los datos apuntan a una población prerromana asturiana que resistió a los romanos. La datación por radiocarbono (C‑14) de los escasos restos orgánicos arrojó un rango entre mediados del siglo VII y principios del siglo VIII d.C., es decir, unos 700 años después de la conquista romana del norte de la península.

¿Quién construyó los muros?

La cuestión central para entender el origen del Reino de Asturias es identificar a los constructores. Solo dos entidades políticas podrían haber movilizado los recursos necesarios:

  • Los propietarios romanos de la zona, que podrían haber erigido los muros antes de la llegada musulmana (711) para defenderse del reino visigodo, en el contexto de las campañas de Wamba (672‑680).
  • Los visigodos que huyeron tras la derrota de Guadalete y se aliaron con la aristocracia romana asturiana para frenar la invasión musulmana.

Si la construcción es anterior a 711, el Reino de Asturias tendría raíces anteriores a la tradicional fecha de origen, lo que debilitaría la narrativa de la "reconquista". Si es posterior, reforzaría la idea de una continuidad visigoda.

Conclusión

Desde las excavaciones de principios del siglo XXI, Homón de Faro no ha sido objeto de una campaña arqueológica exhaustiva. Dada su importancia para la historia de Asturias, resulta sorprendente la falta de recursos destinados a una investigación profunda. Mientras las piedras no hablen, seguiremos esperando que las autoridades decidan indagar en nuestro pasado para comprender mejor nuestro presente.

Más información:

  • J. J. Sayas Abengochea y Manuel Abad Valera, Historia antigua de la Península Ibérica, época tardía imperial y visigoda, Ed. UNED, 2013.
  • Jorge Camino, Rogelio Estrada y Yolanda Viniegra, "Fortificaciones lineales asturianas de Homón de Faro (La Carisa) y El Muro (La Mesa)", Territorio, Sociedad y Poder, nº 2, 2007, pp. 53‑64.
  • José Avelino Gutiérrez González, La formación del territorio asturiano en la época de la monarquía asturiana, 2007.