Ubicación y contexto histórico
Sayhuite es un sitio arqueológico inca situado a unos 47 km al este de Abancay, Perú. Los historiadores lo consideran un santuario dedicado al culto del agua, cuya arquitectura incluía un templo descrito en leyendas como cubierto por láminas de oro del grosor de una mano.
Cuando los españoles llegaron, según John Hemming en Monuments of the Incas, el templo estaba bajo la autoridad de la sacerdotisa Asarpay, quien, antes de ser capturada, se arrojó desde la cima de una cascada de 400 m de altura.
Los restos del templo no conservan rastro de ese oro, pero se encuentran dispersos grandes bloques de andesita tallada con escaleras, como si formaran parte de una construcción mayor.

La piedra Sayhuite
El bloque más singular es la piedra de Sayhuite, un monolito gigantesco cuyo relieve muestra motivos geométricos y zoomorfos —reptiles, ranas, felinos— grabados en la piedra.
Hallada en la cima del cerro Concacha, los especialistas creen que podría ser una especie de modelo topográfico hidráulico. En su superficie se distinguen claramente terrazas, estanques, ríos, túneles y canales de riego.

Posibles usos
Su finalidad sigue sin estar clara. Arlan Andrews sugiere que se trata de un modelo a escala para probar y estudiar el comportamiento del agua, acorde con la función del santuario. El modelo podría haber servido para planificar proyectos de abastecimiento o como herramienta didáctica para ingenieros y técnicos.
Investigaciones demuestran que la piedra fue modificada en varias ocasiones: se añadieron y eliminaron elementos y se alteraron los cauces de agua.
Características y actualidad
El relieve mide aproximadamente dos por cuatro metros y hoy constituye la principal atracción turística de la zona.

Autoría y teorías
Quién la creó sigue siendo un misterio. Aunque se sabe con certeza que el lugar era un santuario inca, los arqueólogos no pueden afirmar que fueron los propios incas los autores del monolito.
Algunas hipótesis plantean que la piedra representa el sistema de riego inca, o incluso un modelo a escala de todo el imperio, donde cada región está simbolizada por animales: la selva por monos, iguanas o jaguares; la costa por pelícanos o pulpos.