El origen del tsunami
Hace unos 8.000 años la erupción del volcán Etna, en Sicilia, provocó el colapso de su ladera oriental. El deslizamiento de más de 24 millones de metros cúbicos de material cayó al mar a más de 300 km/h, generando un tsunami de hasta 40 m de altura.
En tan solo 15 minutos las costas del sur de Italia quedaron inundadas; una hora después la costa occidental de Grecia y, treinta minutos después, las costas de Libia y Egipto. Tres horas y media después las olas alcanzaron las actuales costas de Israel, Líbano y Siria, viajando a más de 350 km/h.
Atlántico sumergido: el descubrimiento de Atlit‑Yam
En 1984 el arqueólogo submarino Ehud Galili descubrió Atlit‑Yam, a 12 m de profundidad y a medio kilómetro de la costa de Carmel, Israel, en la desembocadura del río Oren.
El asentamiento, de unos 60.000 m², se datea entre 8100 y 7500 a.C., lo que lo convierte en el poblado sumergido más antiguo conocido, con más de 9.000 años de antigüedad.
Características del pueblo
Se le llama “pueblo” y no “ciudad” porque no se hallaron calles organizadas, aunque su extensión justificaría la denominación. Las viviendas eran amplias, construidas en piedra, con suelos pavimentados, patios, chimeneas y pozos de agua.
Los hallazgos de cerámica, herramientas y restos orgánicos revelan una cultura neolítica sin cerámica que combinaba agricultura y pesca.
La evidencia del tsunami
Un pozo de 1,5 m de diámetro y 5,7 m de profundidad, descubierto por Galili en 1993, contenía sedimentos marinos arrastrados por la ola. El pozo estaba a unos 5 m sobre el nivel del mar, lo que indica que el nivel del Mediterráneo era 16 m más bajo que hoy y que la costa estaba un kilómetro al oeste.
Según el estudio de Maria Pareschi y el Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología (2007), el tsunami provocó el abandono repentino del asentamiento. Pilas de peces preparados para el comercio fueron dejados a la intemperie, evidencia de una evacuación apresurada.
Hallazgos arqueológicos destacados
Entre los descubrimientos más llamativos están:
- Un semicírculo de siete megalitos, cada uno de unos 600 kg, dispuesto alrededor de una fuente de agua dulce, probablemente usado en rituales.
- Restos humanos con daños en los oídos, señal de buceo para recolectar mariscos.
- Estelas de piedra antropomorfas, restos de fauna y flora silvestre, puntas de flecha, cuchillos y hachas de sílex.
Importancia de Atlit‑Yam
Atlit‑Yam ofrece una ventana única al Neolítico, una época de transición de cazadores‑recolectores a agricultores y ganaderos, una de las mayores revoluciones de la historia humana. Además, es uno de los primeros asentamientos con evidencia clara de actividad marítima y explotación de recursos marinos.
Hoy, Atlit‑Yam es uno de los sitios prehistóricos mejor conservados y más estudiados del mundo.