Descubrimientos arqueológicos

Qidan, la legendaria ciudad perdida del rey Ad en el desierto árabe

Introducción

Lo que sigue parece sacado de una película de aventuras, pero es un hecho real que aún genera controversia. Un lugar exótico, el descubrimiento de una ciudad perdida, el contexto de la Segunda Guerra Mundial y la duda sobre la veracidad del relato se combinan para crear una historia fascinante.

El vuelo del Lockheed Lodestar

En 1944, con la Segunda Guerra Mundial sin terminar, un avión de carga Lockheed Lodestar de la RAF surcaba la Península Arábiga. Partía de Salalah (sur de Omán) con destino a Mascate, pero perdió piezas y el piloto desvió ligeramente su rumbo al este para intentar alcanzar la base aérea de Sharjah, al norte de los actuales Emiratos Árabes Unidos. Tras apenas dos horas de vuelo, el piloto se encontró sobre un inmenso océano de arena.

El avistamiento de la ciudad

Desesperado, el piloto buscó un lugar donde aterrizar. A lo lejos divisó lo que parecía una pequeña ciudad. Descendió unos ciento cincuenta metros y descubrió que no se trataba de un asentamiento habitado, sino de ruinas antiguas, probablemente milenarias, situadas sobre un altiplano que ofrecía una defensa natural en el borde del desierto.

La expedición de Raymond O'Shea

El relato del piloto cautivó a un oficial de la RAF llamado Raymond O'Shea. Sin autorización de su superior, organizó una expedición con su amigo Shultz. Alquilaron un camión, contrataron guías locales y se dirigieron a Sharjah, luego al oasis de Buraimi. Desde allí cruzaron el desierto a camello, siguiendo la ruta descrita por el piloto, alcanzaron el oasis de Liwa y, tras atravesar enormes dunas, avistaron una elevación que resultó ser una montaña de arena que tuvieron que escalar a pie.

Al otro lado encontraron el objetivo: en el centro del altiplano se alzaba la ciudad semioculta, con edificios de unos cien metros de longitud, dos torres de doce metros construidas con bloques de piedra y mortero, y calles medio enterradas en la arena.

Identificación y controversia

O'Shea, conocedor de la historia local, la identificó como Qidan, la legendaria ciudad perdida del rey Ad, aunque también consideró que podría ser un asentamiento defensivo de alguna tribu nómada. Tras unas horas de inspección, regresó y, al terminar la guerra, publicó "The Sand Kings of Oman", invitando a arqueólogos a excavar el sitio.

La idea de una ciudad olvidada en el desierto no era nueva; existían mitos bajo el nombre romántico de "Atlántida de las Arenas", vinculados a Ubar o a Iram de los Pilares del Corán. Sin embargo, la mayoría de los expertos desestimó el relato de O'Shea: las coordenadas eran imprecisas, los recorridos en camello poco realistas y los lugares descritos coincidían con dunas, no con ruinas.

Investigaciones modernas

Los instrumentos de navegación de la época eran rudimentarios, y el piloto admitió no saber con exactitud su posición. ¿Podría la tecnología actual localizar la ciudad? En 1992, avances científicos permitieron descubrir las ruinas semienterradas de Shisr, que el arqueólogo Nicholas Clapp identificó como el mítico Ubar.

Si la existencia de Qidan es real y no solo producto de la imaginación de un piloto y un aventurero, la arqueología aún tiene una cuenta pendiente.



Qidan, la legendaria ciudad perdida del rey Ad en el desierto árabe