Resumen del estudio
Un equipo internacional de investigadores —del Instituto Max Planck, la Universidad de Harvard, la Universidad de Seúl y otras instituciones— publicó recientemente sus resultados en Science Advances. Según sus hallazgos, los filisteos, descritos en la Biblia como enemigos de los israelitas, serían inmigrantes provenientes de Europa que se asentaron en la costa sur de Canaán durante el siglo XII a.C.
Base genética de la investigación
Los autores analizaron restos humanos hallados en excavaciones de la antigua ciudad portuaria de Ascalón a lo largo de los últimos 30 años. Los datos de ADN revelan que una proporción significativa de la ascendencia de esos individuos proviene de poblaciones europeas. Esta señal genética aparece justo en la transición del Bronce tardío al Hierro temprano y desaparece en los restos de la Edad del Hierro posterior, lo que sugiere un evento migratorio puntual.
Relación con las teorías de los “Pueblos del Mar”
Durante mucho tiempo se vinculó el fenómeno filisteo con las migraciones de los llamados Pueblos del Mar procedentes del Egeo. El nuevo estudio extiende esa hipótesis hasta el norte de Italia, donde supuestos colapsos demográficos podrían haber impulsado movimientos migratorios a través del Mediterráneo.
Contexto histórico y bíblico
Según el Libro de Josué, la tierra de los filisteos comprendía cinco ciudades‑estado: Gaza, Ascalón, Asdód, Ecrón y Gat, extendiéndose desde el río Wadi Gaza en el sur hasta el río Yarkón en el norte. Por esa razón los griegos denominaban posteriormente a la región Palestina, literalmente “tierra de los filisteos”.
Los enfrentamientos entre israelitas y filisteos están narrados en la Biblia, destacando la famosa lucha de David contra el gigante Goliat (1 Samuel 17) y los combates de Sansón contra los filisteos (Jueces 15).
Interpretación de los autores
El Dr. Adam Aja, coautor del estudio, señaló que el ADN de niños enterrados en hogares filisteos de Ascalón “no muestra relación con la población local”. Michael Feldman, del Instituto Max Planck y autor principal, explicó que la distinción genética se debe a un flujo proveniente de Europa, introducido a finales del Bronce o principios del Hierro temprano, coincidendo con las fechas estimadas para la llegada de los filisteos según la arqueología y los textos.
Daniel Master, director de las excavaciones, añadió que “contamos con datación por radiocarbono y evidencia estratigráfica que vincula los restos con artefactos perfectamente fechados”.
Sin embargo, el estudio también indica que en no más de dos siglos la huella genética europea se diluyó dentro del acervo genético levantino. Los investigadores proponen que futuros muestreos en regiones como Chipre, Cerdeña, el Egeo y el sur del Levante podrían precisar mejor el origen exacto.