Las autoridades egipcias han anunciado el hallazgo de una “ciudad perdida” del Nuevo Reino, contemporánea al reinado de Amenhotep III, en la ribera occidental de Luxor.
Se han descubierto los muros de una urbe de unos 3 000 años de antigüedad que estuvo habitada durante los reinados de los faraones Amenhotep III y su hijo Amenhotep IV (Akenatón).
El momento en que aparecieron los relucientes ladrillos de barro pulido fue, según los arqueólogos, puro asombro. La Ministra de Antigüedades describió la excavación como la revelación de una “ciudad perdida” de más de tres milenios, a la que Zahi Hawass denominó “La Ascensión de Atón”.
Ubicación entre los templos de Ramsés II y Amenhotep III
En septiembre de 2020 el egiptólogo buscaba el templo funerario de Tutankamón, que creía situado cerca de los templos de sus sucesores Horemheb y Ay. Fue entonces cuando surgieron de la arena muros de ladrillo con formas ondulantes, restos de una ciudad muy bien conservada fundada por Amenhotep III, noveno rey de la dinastía XVIII.
Otra vista de la “ciudad perdida” en la ribera occidental de la antigua Tebas. Créditos: Zahi Hawass
La urbe se sitúa entre el templo de Ramsés II y el de Amenhotep III, en Kom el‑Hettan. Ya había sido parcialmente explorada en la década de 1930 por Clément Robichon y Alexandre Varille del Instituto de Arqueología Oriental de El Cairo. Los muros alcanzan hasta 3 m de altura y albergan viviendas equipadas con herramientas cotidianas.
Anillos, escarabeos y hasta una panadería
Inscripciones jeroglíficas encontradas en tapones de barro hacen referencia a los palacios reales de Amenhotep III. Anillos, escarabeos, cerámica pintada y ladrillos de barro llevan la cartucha real del faraón, confirmando la fecha del asentamiento.
Restos de cartuchas con los nombres de los faraones. Créditos: Zahi Hawass
Tras siete meses de excavaciones se han despejado varios sectores. En la zona sur se descubrió una panadería, con hornos y alfarería para el almacenamiento de alimentos.
En otro distrito, aún en estudio, se encuentran las áreas administrativa y residencial, con viviendas más amplias y talleres de artesanos. Se hallaron numerosos moldes para la fabricación de amuletos y delicados elementos decorativos, así como material de hilado y tejido.
Se identificaron dos entierros inusuales —una vaca y un toro— dentro de una estructura de ladrillos, cuya función todavía se investiga.
Amuletos y escarabeos. Créditos: Zahi Hawass
Entre los hallazgos destaca un recipiente con carne seca que lleva la inscripción: “Año 37, carne preparada para la tercera fiesta Heb‑Sed del matadero de Kha, elaborada por el carnicero Luwy”. Ese registro permite conocer a dos habitantes de la ciudad y confirma que el asentamiento estuvo activo durante la co‑regencia de Amenhotep III y su hijo Akhenatón.
Poco después de su fundación, la ciudad fue abandonada y la capital se trasladó a Amarna, la “Horizonte de Atón” creada por Akhenatón en el Alto Egipto.
Al norte del yacimiento se encontró un extenso cementerio cuya dimensión aún debe evaluarse.