Descubrimientos arqueológicos

Lapis Niger, el santuario que alberga la primera inscripción latina conocida, ya era un misterio para los propios romanos

Giacomo Boni y las excavaciones del Foro Romano

En 1898 el arqueólogo veneciano Giacomo Boni fue nombrado director de las excavaciones del Foro Romano, cargo que mantuvo hasta su muerte en 1925. Durante ese período descubrió una necrópolis de la Edad del Hierro, la Regia (inicialmente cuartel y luego sede del Pontifex Maximus), el templo de Vesta y varios monumentos más.

El Lapis Niger: un santuario enigmático

Uno de los hallazgos más sobresalientes de Boni es el Lapis Niger ("piedra negra" en latín), un antiguo santuario donde se encontró una de las inscripciones latinas más antiguas, datada entre 570 y 550 a.C.

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Aunque el sitio era considerado sagrado, ya en la época de Julio César los propios romanos desconocían su origen. Formaba parte del antiguo Comitium, el espacio de reunión de la asamblea curial situado en la esquina noroeste del Foro.

Se cree que, en tiempos de Julio César —o incluso antes, bajo el mandato de Sila (81‑80 a.C.) según algunos expertos— el santuario fue reformado y se le añadió un pavimento de mármol negro.

Los misterios bajo el pavimento

A una profundidad de un metro y medio, Boni desenterró la mencionada inscripción y una tumba antigua cuyo propietario ya era desconocido en la época de César.

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Lo único que sabían los romanos era que el lugar era importante y, por tanto, sagrado; se mantuvo intacto a lo largo de los siglos y surgieron múltiples leyendas para explicar su origen.

Las leyendas más populares

Una de ellas atribuía la tumba a Rómulo, el fundador y primer rey de Roma, asesinado en el templo de Vulcano vecino al Lapis Niger.

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Otras versiones señalaban la sepultura de Hostio Hostilio, abuelo del rey Tulio Hostilio (tercer rey, 673‑642 a.C.) y miembro de los celeres, la guardia personal de Rómulo; también se hablaba del pastor Fausto, quien crió a Rómulo y Remo y habría muerto en combate.

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El denominador común de todas estas conjeturas es Rómulo, aunque los restos del Lapis Niger no confirman ni descartan ninguna de ellas. Los primeros autores antiguos que lo mencionan ya mostraban escepticismo y sugerían que el sitio servía como tribuna para que los reyes se dirigieran al pueblo y al Senado.

Hallazgos arqueológicos

Además de la columna inscrita, Boni encontró fragmentos de cerámica, pequeñas estatuillas votivas y evidencias de sacrificios animales, todo bajo una capa de grava que había sido depositada deliberadamente. La datación de estos materiales los sitúa entre los siglos VII y V a.C., es decir, justo en la época de la muerte de Rómulo y el inicio del reinado de su sucesor Numa Pompilio (716‑674 a.C.), cuñado de Rómulo.

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El santuario sufrió varios daños a lo largo de los siglos —incendios, destrucciones parciales por guerras e invasiones— hasta que, en el siglo I a.C., se reformó con un altar más modesto y un pavimento de mármol negro.

La inscripción más antigua en latín

La inscripción hallada en el Lapis Niger es la más antigua conocida en latín. Presenta varias particularidades:

  • El alfabeto se asemeja más al griego que al latín, lo que la sitúa en los orígenes del alfabeto latino.
  • Está escrita en boustrophedon, un estilo que alterna la dirección de la escritura de una línea a otra.
  • Los extremos de la inscripción están dañados, de modo que solo se conserva aproximadamente la mitad de cada línea.

Lo que se puede leer sugiere que el monumento estaba dedicado a un rex (rey). La transcripción de las cuatro caras del pilar y su traducción aceptada se muestra a continuación:

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Esta inscripción es fundamental porque, por primera vez, se dispone de evidencia epigráfica que confirma que Roma tuvo reyes, algo que los autores clásicos mencionaban pero que nunca había sido verificado arqueológicamente.

Conclusiones

Si Rómulo u otro rey fue enterrado bajo el Lapis Niger sigue siendo un misterio que probablemente nunca se resolverá. Lo que la mayoría de los expertos coinciden es que el Lapis Niger fue un monumento fundacional de Roma, alrededor del cual se celebraban las asambleas del pueblo desde tiempos remotos.