Durante siglos el origen del llamado “vidrio de Alejandría”, considerado el más fino del Imperio romano, fue un misterio de dos mil años. Gracias al análisis isotópico del material, un equipo internacional ha logrado determinar su procedencia.

El fragmento, sin color y atribuido al “vidrio de Alejandría”, se utilizó en el estudio dirigido por la investigadora danesa Gry H. Barfod, de la Universidad de Aarhus, junto a colegas del Reino Unido y Alemania. Los resultados se publicaron en Scientific Reports.
¿De dónde proviene realmente?
Aunque su nombre sugiere un origen egipcio, hasta ahora no se había hallado evidencia arqueológica que lo confirmara. Los mayores hornos de producción de vidrio del Imperio romano se descubrieron en Palestina, mientras que en Egipto no se ha identificado ninguna instalación comparable. La pregunta era: ¿el “vidrio de Alejandría” nació en Egipto o en las costas del Levante mediterráneo?
El papel de la arena y el circonio
En la época romana el vidrio se fabricaba casi exclusivamente a partir de arena. Barfod explicó a Sciences et Avenir que “es difícil distinguir vidrio hecho con arena egipcia de aquel producido con arena israelí porque ambas provienen del Nilo”. En esa arena se encuentran minerales de circonio que contienen hafnio.
El hafnio es un metal de transición con decenas de isótopos. Los isótopos son versiones del mismo elemento con diferente número de neutrones; por ejemplo, el carbono‑14 se usa para datar restos arqueológicos.
Isótopos de hafnio como huellas geográficas
El proyecto Jerash Northwest Quarter, en Jordania, propuso que la variación natural de la abundancia isotópica del hafnio podría servir como trazador geográfico. “Si mezclas de circonio de diferentes tamaños y densidades se depositan a lo largo de la costa egipcia e israelí, se genera una ordenación sistemática”, comentó Barfod.
Según la hipótesis, el vidrio producido con arena egipcia debería mostrar una composición isotópica distinta a la del vidrio hecho con arena del Levante. Al analizar los fragmentos de “vidrio de Alejandría”, los investigadores detectaron niveles específicos de los isótopos ^176Hf y ^177Hf que coincidían con los de producciones egipcias.

Gráfica que muestra la composición isotópica del hafnio en vidrios romanos y bizantinos del Cercano Oriente (verde) y Egipto (azul). El “vidrio de Alejandría” (blanco) se alinea con la firma egipcia. Fuente: Barfod et al.
Una herramienta para la arqueología
El coautor Ian Freestone, del Institute of Archaeology de University College London, declaró: “Estos resultados demuestran el gran potencial de los isótopos de hafnio para esclarecer el origen de materiales antiguos. Preveo que se conviertan en una pieza clave del arsenal científico en estudios de economías antiguas”.
Con este hallazgo, el enigmático “vidrio de Alejandría” vuelve a su tierra natal: Egipto.